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MediarTeatro

Más que teatro, una experiencia vivencial…

En el equipo Mediarte contamos con colaboradores que se han dedicado por más de una década a las artes plásticas, a la música, a la danza y al teatro. A lo largo de los años hemos creado, montado y dirigido obras didáctico-teatralizadas y visitas teatralizadas en importantes museos de la ciudad de Quito tales como Museo Nacional y Centro Cultural Metropolitano, además de haber trabajado para instituciones como la Presidencia de la República, a través de la Dirección de Gestión Cultural y la Administración Zonal La Mariscal de la Alcaldía del Distrito Metropolitano de Quito

Nuestra especialidad es el teatro histórico entendido como una herramienta lúdica de aprendizaje y revalorización de nuestros patrimonios. Hemos organizado y dirigido talleres de teatro para guías y mediadores de museos y espacios patrimoniales, así como para jóvenes de colegios y universidades de Quito.

Por eso hemos creado el proyecto MediarTeatro, un concepto que no solamente busca hacer teatro, sino que lo usa como un pretexto para comprender los diversos procesos creativos del ser humano en la literatura, la música, la danza y la gastronomía.

¡Vive tu historia a través de las artes!

Historia, arte, música y literatura están siempre presentes en cada una de estas experiencias que te transportarán a épocas y momentos distintos en los cuales, a través de variadas tramas e historias, los viajeros serán los verdaderos protagonistas.

Luego de un arduo trabajo de investigación, MediarTeatro presenta una nueva forma de re-conocer nuestra ciudad y su historia a través de las artes, para lo cual publicaremos por nuestras plataformas virtuales las rutas, los temas y las fechas.

Obra “Sueños de Libertad”, escrita, dirigida y montada en el Museo Nacional en 2004.

Visita teatralizada con personajes tradicionales de Quito. Museo Nacional. 2006.

Visita teatralizada “La Mujer en la Historia del Ecuador”. Museo Nacional. 2008.

Obra teatral “Pichincha, el volcán de la libertad”. Museo Nacional. 2008.

Títeres y teatralización como parte del programa “Cultura para Todos” del Banco Central del Eciuador, presentados en varios espacios culturales del país. 2008.

Teatralización para inauguración del pesebre del Museo Nacional. 2008.

Visita Teatralizada “Sueños de Revolución”. Museo Nacional. 2014.

Codirección y montaje de “Rojo Estigma” con Juan Paz y Miño, director del grupo “Ecuador entre luces y sombras” para el Centro Cultural Metropolitano. 2015.

Visita teatralizada “Sueños de Revolución”. Palacio de Carondelet. 2017.

Visita teatralizada “Entre pulperías y bulerías, comer chocolate es una herejía”, como parte de las rutas de Caminos de Arte, Fe y Chocolate, creadas por el Ministerio de Turismo. 2017.

Mi paso por el teatro histórico

Textos y fotos: Fabián Amores Núñez y Lucía Cachago*.

Obra “Historias del Mariscal en La Mariscal”, 2017.

“¡Chicos a ensayar! Estiren brazos, piernas, respiren… Así comienza una clase de teatro, así comienzan los sueños, así comienzan las enseñanzas… El camino que se recorre hasta estar frente al público y trasmitir lo que se ha practicado es complejo pero satisfactorio, este proceso llevado por personas que aman el arte y tienen la predisposición para brindar confianza, enseñar y compartir sus conocimientos es una fortaleza. Mi gratitud a Fabián, por la paciencia y sobre todo por la sabiduría que imparte, no sólo aprendemos a desenvolvernos y personificar sino que conocemos vivencialmente la historia de nuestro territorio, porque vamos de los datos generales a lo cotidiano de las personas de la época. De esta forma es como en lugar de aprender de los libros uno puede vivir y trasladarse a la época y el lugar que está relatando, mi mejor experiencia con el teatro ha sido esta, en la que pude combinarlo con la historia”.

Así lo dice Lucía Cachago, ingeniera en turismo que le ha dedicado una buena parte de su vida al teatro y a la danza. El teatro poco a poco se ha ido convirtiendo en una importante herramienta para la educación patrimonial. Estudié para ser Guía Nacional de Turismo en Quito y desde el año 2001 inicié mi camino profesional como guía del Museo Nacional de Banco Central del Ecuador. De ese modo me fui formando ya en el campo de batalla y desde entonces empecé a trabajar con públicos diversos, aprendiendo a conocer sus necesidades a la hora de visitar el museo.

Fue así como en el año 2004 se presentó la oportunidad de desarrollar un proyecto piloto llamado “Vive tu historia”, el cual se inició con un grupo de estudiantes de algunas universidades y colegios de la capital que hacían pasantías. En octubre conocí a Irina Verdesoto, actual catedrática de teatro en la Facultad de Artes de la Universidad Central del Ecuador en Quito, con la que realizamos el primer taller de teatro para principiantes en el que participaron alumnos de turismo del Tecnológico Internacional ITHI, de la Universidad Central y de la Salesiana. En diciembre de ese año presentamos a personajes tradicionales de la ciudad, entre los que se destacaron “Evaristo Corral y Chancleta” (al cual tuve el atrevimiento de representar), “La Torera”, el “Padre Almeida” y la “Cajonera”. La idea consistió en colocar a cada personaje en un espacio del museo a fin de que relate un poco de su historia y muestre los objetos de la colección. Los visitantes que ingresaban, se sorprendían al ser recibidos por distintos personajes que se iban cambiando a modo de postas.

En julio escribí mi primera obra titulada “Sueños de Libertad”, la misma que fue presentada en agosto de ese año en el pequeño auditorio del museo. Fue tal la aceptación de los asistentes, en especial de los grupos de estudiantes, que gracias al apoyo del entonces Director Cultural del Banco Central del Ecuador, Fernando Moncayo, junto a María del Pilar Miño (Directora del Museo Nacional) y Estelina Quinatoa (Curadora de la Reserva de Arqueología y Oro) dimos inicio formal a un proyecto educativo que duró 4 años a lo largo de los cuales aprendí que el teatro, además de entretener, podría convertirse en una fuerte herramienta de educación no formal.

Junto al grupo de música tradicional andina “Huasipungo” presentamos una obra ambientada en el Quito de 1944, en plena Revolución “La Gloriosa”. Fue la primera vez que mezclamos música, danza y teatro.

Posteriormente se vinieron las obras didáctico-teatralizadas “Kitu, ciudad sagrada” y “Pichincha, el volcán de la libertad”, así como la visita teatralizada “Mujeres de la historia”. Pero como suele pasar con la cultura, diversos avatares hicieron que el proyecto dejara de promoverse, no obstante, en el año 2008, la entonces Dirección Cultural de Guayaquil del Banco Central lanzó la gran iniciativa “Cultura para todos”, con el fin de unir a todos los museos y centros culturales de la red, a través de innumerables exposiciones, cine y teatro. Ahí, junto a quienes en ese momento fueron mis compañeros de trabajo, recibimos el primer taller de títeres que nos permitió desarrollar un ciclo de presentaciones con las que “Cultura para todos” recorrió algunas provincias del país, por medio de simpáticos personajes prehispánicos de las culturas Inga y Valdivia que compartían sus historias con los niños.

Obra “Pichincha, el volcán de la libertad”, presentada en Museo Nacional. 2008.

Luego de ello, gracias a las gestiones realizadas por Ana María Armijos, quien en ese momento fungía como encargada de los programas educativos, recibimos un curso intensivo de teatro a cargo de Guido Navarro Estévez y su excelente equipo de colaboradores del Teatro Cronopio, con quienes fuimos ganando más cancha en las tablas. Fue una gran experiencia de la que seguro mis compañeros y yo guardamos gratos recuerdos.

Finalmente, en el año 2009 me desvinculé del Banco Central por motivos personales, pero la vida se encargó de llevarme al Brasil en variadas ocasiones, un país que me cambió la visión del arte, la vida y el teatro. Tuve la suerte de estar en el Festival Internacional de Cine de Rio, así como de asistir a diversas obras de teatro experimental tanto en Rio de Janeiro como en São Paulo. Cuba fue otro destino que me abrió las puertas al arte, a la historia y desde luego, a las tablas.

Tuve la suerte de organizar algunos talleres de teatro para guías de turismo y mediadores educativos en diversos espacios, tales como Colegio Andino, Tecnológico Internacional ITTHI, Parque Arqueológico Rumipamba, entre otros.  Lo mejor de esta experiencia es haber conocido a colegas que luego incursionaron también en las tablas del teatro histórico, en especial a Jaime Paz y Miño, Arturo Rueda y Ricardo López del grupo “Ecuador entre luces y sombras”, con quienes logramos codirigir la obra “Rojo estigma” en agosto del 2015.

Pero los torcidos caminos que a veces toma la vida me llevaron de vuelta al Museo Nacional en el año 2014, gracias a una de mis mentoras profesionales y de vida, Estelina Quinatoa, quien en ese momento era Subsecretaria de Memoria Social del Ministerio de Cultura y Patrimonio, institución que desde el 2010 asumió el mando de todo el proceso cultural que por décadas manejó el Banco Central. Mi labor era de conformar un Departamento Educativo con miras a que tenga alcance nacional, con el objetivo de repotenciar a todos los museos públicos del país. Ahí conocí a un gran equipo de profesionales mediadores que llevan algunos años jugándose la vida por la custodia del patrimonio histórico-cultural de la nación. Junto con Ramiro Espín, Paula Baquero y Alejandra Martínez creamos la iniciativa El Muna Educa y como una de las primeras actividades organizamos el 1er. Curso-Taller de Teatro Histórico, en el que participaron estudiantes de colegios y universidades. Ahí conocí a Jaime Granda, un joven estudiante de turismo y profesor de teatro que me presentó a Sebastián Catán, director del Teatro La Butaca 52, con quienes tuve el privilegio de trabajar durante dos arduos meses de entrenamiento y capacitación que dieron como resultado la presentación de la obra “Sueños de Revolución”, presentada en el Museo Nacional en agosto del 2014.

“Sueños de Revolución” en Museo Nacional. 2014.

Terminada mi gestión, volví a la guianza en carretera y en el centro histórico, aunque el teatro siempre estuvo presente en cada nueva etapa de mi vida profesional. En el año 2016 conformamos el Colectivo Mediarte con Alejandro Vásquez Toribio, otro loco soñador como yo, y desde entonces hemos venido fortaleciendo la mediación cultural como una alternativa para educación patrimonial. En este proceso conocimos a María Fernanda Revelo, comunicadora para el desarrollo y un gran apoyo en este nuevo proyecto. En mayo del 2017 presentamos la obra “Historias del Mariscal en La Mariscal” con motivo de las celebraciones patrias, para lo cual contamos con el apoyo del Ballet Andino Inti Samay. Definir en este punto si yo busco al teatro o el teatro me busca es una respuesta que no la tengo, pero lo cierto es que en julio tuvimos el honor de ser invitados por la Dirección de Gestión Cultural de la Presidencia de la República para dirigir y montar una visita teatralizada como parte de las celebraciones de la “Velada Libertaria 2017”, para la cual presentamos la obra “Sueños de Revolución”, adaptada al palacio de gobierno. Fue una gran experiencia de aprendizaje y revalorización de nuestra rica historia, de la mano de un excelente equipo de profesionales, tanto del área administrativa y de gestión, como de los mediadores del museo. Organizamos un Taller de Teatro Histórico que incluyó desde juegos teatrales, desarrollo de la voz, creación de personajes, hasta contexto histórico y social de la época independentista.

“Sueños de Revolución” en el Palacio de Carondelet. 2017.

Y para finalizar este breve recorrido de mi relación de vida con el teatro, el Ministerio de Turismo del Ecuador escogió a Mediarte para el desarrollo de un recorrido piloto teatralizado como parte del lanzamiento de las rutas “Caminos de arte, fe y chocolate”, al cual asistieron medios de prensa y directivos de la Cartera de Estado. En este recorrido presentamos la obra “Entre pulperías y bulerías, comer chocolate es una herejía”, para lo cual agradezco a un gran amigo e impulsador de esta nueva etapa para Mediarte, Xavier Chicaiza.

Sin embargo, no podría terminar este viaje sin agradecer a tres personas que han sido piedras angulares en mi proceso de crecimiento profesional: mi madre Rosario Núñez, mi tía Cecilia Amores y mi “Jesusa” Bertha Díaz.

 

*Lucía Cachago Ingeniera en Turismo y Preservación Ambiental, conocedora de teatro de forma empírica, autodidacta y vivencial, estudiante de talleres de clown, de teatro histórico y danza boliviana.

Una historia tejida por mujeres

Texto y fotos: Fabián Amores Núñez.

Viajar a Otavalo es sinónimo de mercado de tejidos y artesanías, de la cascada de Peguche o compatriotas indígenas vestidos con ponchos azules, camisas blancas, pantalón blanco y alpargatas en el caso de los hombres o mujeres que visten anacos y se anudan su larga trenza con fajas multicolores.

Sin embargo, la tierra de la feria indígena más famosa del Ecuador es mucho más que uno de los destinos turísticos más visitados por ecuatorianos y extranjeros.

Luego de un viaje de aproximadamente dos horas desde Quito, pasando por Tabacundo y Cayambe, ambas ciudades conocidas por la celebración de las fiestas de San Pedro y San Pablo en el mes de junio, así como por la producción de rosas para la exportación, llegamos a Otavalo, llamado por los antiguos indígenas karankis como “Valle del Amanecer”.

En esta ocasión tuve la suerte de viajar en compañía de dos periodistas españoles invitados por Quito Turismo y cuyo objetivo principal era actualizar una guía de viajes sobre el Ecuador publicada por la Editorial Anaya, así como escribir varios reportajes sobre nuestro país para diversos medios de España. Se trataba de Galo Martín Aparicio y Daniel Martorell. De los cinco días que pasamos juntos, quizás este fue uno de los más simbólicos, debido a que no es lo mismo ir a Otavalo con turistas estadounidenses, brasileños o europeos de otros países que con dos españoles.

A lo largo del trayecto fuimos intercambiando nuestras distintas visiones de la historia que tenemos en común, de lo que significó la conquista española para España y para América. Una frase que me quedó marcada fue la que me dijo Galo: “Pues la verdad es que a mi familia no le tocó nada de las riquezas que se repartieron los conquistadores hace 500 años”. Esto debería invitarnos a todas y todos los que nacimos de este lado del charco a releer nuestra historia, a repensarla y no verla con una sola mirada, sino con varias. Además sería importante analizar que con España tenemos una historia dividida en tres grandes momentos: la conquista hace cinco siglos, el éxodo masivo de compatriotas ecuatorianos hace más de 15 años y la reciente migración de españoles que vienen a nuestro país por trabajo. Pero bueno, esa será materia de otro artículo.

A eso de las 13h30 del viernes 9 de junio llegamos al barrio Santa Lucía en la parroquia de Peguche, perteneciente al cantón Otavalo. Una casa colorida atesora en su interior la historia de una mujer que se ha convertido en un símbolo de lucha y resistencia dentro del movimiento indígena. Tras llamar a la puerta nos recibió Matilde Lema, llamada con cariño por su familia y amigos como “Mama Matico”, una mujer septuagenaria cuyo rostro es el fiel reflejo de su historia. El cálido recibimiento de nuestra anfitriona fue interrumpido por sus cachorritos que también querían ser tomados en cuenta. Antes de ingresar a su casa nos mostró un cesto con maíz, la planta madre y sagrada de los pueblos originarios de nuestra América.

Mama Matico y Daniel Martorell.

Al interior nos esperaba un suculento almuerzo preparado con productos -según nos dijo Matico- provenientes de la Pachamama. “Aquí no usamos arroz, sino solo nuestros productos andinos”, prosiguió.

Mientras almorzamos nos contó su historia que en realidad es la historia de lucha de los pueblos originarios de nuestra América desde hace 500 años y en especial de las mujeres a quienes les ha tocado batallar en medio de un mundo manejado principalmente por hombres. Matico habló de lo que para sus antepasados significó la llegada del hombre blanco desde España, pero también fue muy tajante al afirmar lo duro que fue para los indígenas después de la independencia sobrevivir a las agresiones sufridas desde el mundo mestizo.

Tras años de maltrato y abuso por parte de su esposo, Matico tomó la difícil decisión de divorciarse, lo cual significó una dura prueba que tuvo que superar debido a que: “En ese tiempo el que una mujer se divorcie era mal visto porque de seguro era una mala mujer”, manifestó. No obstante, con el apoyo de sus hijos logró salir adelante y así fue como pronto se inició como líder comunitaria.

A lo largo de los años junto a otros compañeros y compañeras logró la recuperación de tierras que habían sido usurpadas por los antiguos huasipungueros o latifundistas, consiguiendo que algunas familias tuvieran una casa digna y una chakra para sembrar. Entonces empezó a organizar a algunas mujeres de su comunidad con miras a buscar una alternativa que les permitiera mejorar sus condiciones de vida. Al inicio se enfrentó al repudio de su propia familia y de personas de la comunidad quienes veían en Matico una mala influencia para el resto de mujeres, sin embargo con el tiempo su activismo la llevó a obtener el reconocimiento internacional.

Mama Matico mostrándonos el proceso del hilado. 

Así fue como nació el proyecto Huarmi Maqui que en kichwa significa “Manos de Mujer”, en el cual un grupo de mujeres se han organizado con el objetivo de elaborar tejidos de calidad que por un lado contribuyan a mejorar la vida de estas mujeres y sus familias y por otro que sea una forma de conservar el legado ancestral de nuestros antepasados. Tanto el arte de tejer como algunas de las herramientas que utilizan son herencia de sus abuelos.

Al ingresar a su taller nos encontramos con el cesto en el que se encuentran los tipos de lana que usan, una de algodón y otra de alpaca. Allí aprendimos sobre las herramientas y el proceso de elaboración de los tejidos. De igual forma Matico nos mostró con mucho orgullo su vestimenta tradicional que la usa no para fines turísticos sino porque es parte de su piel, de su cultura, de su historia.

Su incansable espíritu la hizo autoeducarse y capacitarse en diversos campos relacionados con la violencia de género, la organización comunitaria y el desarrollo de proyectos, experiencias que ha compartido con sus hijos y con las mujeres que hoy trabajan en conjunto por sacar adelante este proyecto. Sus tejidos no se venden en el mercado de Otavalo, sino que se comercializan a través de tres galerías en la ciudad de Quito o directamente en su casa taller en Peguche.

En el segundo piso de la casa se encuentra la tienda donde exhiben y venden hermosos chales, ponchos, bufandas o cojines, todos bordados a mano por mujeres que han hecho del arte una forma de decirle no a la violencia. Es en esta casa donde se van tejiendo las nuevas historias de las artistas que plasman en cada diseño un pedacito de los Andes ecuatoriales.

Si para mi fue una lección de vida que jamás olvidaré, estoy seguro que para Galo y Daniel significó la oportunidad de reencontrarse con la historia, de aprender sobre un pueblo que pese a las adversidades se resiste morir en medio de la avalancha de la globalización, del libre mercado y de la tecnología. En estos momentos que España enfrenta una de las mayores crisis económicas y sociales de su historia, pensar en el desarrollo comunitario podría ser una forma de salir adelante, de construir un mundo mejor, más justo y solidario. Si hay una palabra que nuestros amigos se llevan de nuestro país y que a partir de ahora para ellos adquirirá otro significado es comunidad.

Para quienes deseen obtener más información de Casa Matico y el proyecto Huarmi Maqui pueden contactarse a los teléfonos (593-7) 2814106 / 92561099.

Yunguilla, naturaleza, historia y comunidad…

Texto y fotos: Fabián Amores Núñez.

Del 6 al 10 de junio pasados tuvimos el privilegio de apoyar a Quito Turismo, a través de la operadora Galápagos Sunny Roads con la realización de un Press Trip. Los invitados fueron los periodistas españoles Galo Martín Aparicio de Madrid y Daniel Martorell de Palma de Mallorca.

La aventura inició el día jueves a las 07h30 en el Hotel Patio Andaluz, ubicado en el Centro Histórico de Quito. Desde allí salimos hacia el noroccidente de la provincia de Pichincha. Para quienes vivimos en la ciudad, quizá el trayecto hacia San Antonio de Pichincha resulte tan familiar que muchas veces no prestamos atención al paisaje o incluso a ciertos detalles de la vida capitalina, pero cuando se tiene la oportunidad de viajar con extranjeros y más siendo fotógrafos y periodistas, son ellos los que te hacen redescubrir con otras miradas tu propio entorno.

Luego de atravesar Pusuquí, pasamos por Pomasqui, una de las 65 parroquias que conforman el Distrito Metropolitano de Quito, establecida por los conquistadores españoles en 1573 como Santa Clara y Santa Rosa de Pomasqui. En su centro se encuentra la iglesia Matriz y el santuario dedicado a la imagen del Señor del Árbol, un rostro de Jesús tallado sobre el tronco del árbol de kishwar (Buddleia inca) y cuyas festividades se realizan en el mes de julio. Llama la atención a lo largo de la vía las “huecas” donde se puede degustar la tradicional fritada, el plato ícono de la zona, preparada a base de carne de cerdo frita en enormes pailas de bronce.

Continuando la travesía tenemos a San Antonio de Pichincha, considerada una de las parroquias más famosas de nuestro país, debido a que en ella se encuentra el monumento a la Mitad del Mundo, símbolo de la historia e identidad del Ecuador, además de ser la sede de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) desde 2014. Hacia el este observamos el cerro sagrado de Catequilla (2638 m.s.n.m.), lugar donde según las investigaciones arqueoastronómicas habría existido un observatorio astronómico en tiempos preincas y sobre el cual aún hace falta realizar más investigaciones, además de la atención urgente de las autoridades vinculadas a la conservación del patrimonio cultural de la nación con miras a revalorizar este espacio. 

A partir de aquí, el paisaje semi desértico empieza a cambiar paulatinamente conforme vamos avanzando por la carretera hacia el noroccidente. La siguiente vista nos la roban los emblemáticos cerros de La Marca, de los cuales hay quienes se acuerdan de la explotación minera de la cal que los ha debastado, pero casi nadie los identifica como símbolos del escudo de la provincia de Pichincha. Al fondo se ve cómo las nubes cubren el área donde se asienta el cráter del volcán Pululahua.

La siguiente parroquia por la que pasamos es la de Calacalí, una pequeña ciudad típica de los Andes donde se conserva el primer monumento de la Mitad del Mundo, así como la casa donde nació la afamada cantante ecuatoriana, considerada “Reina del Pasillo”, Carlota Jaramillo (1904-1987).

Tanto para Galo como para Daniel, Ecuador era uno de los países latinoamericanos que más migración había enviado a España y aunque les era muy familiar encontrarse con nuestros compatriotas en Madrid, visitar nuestro país significó encontrarse con las raíces de un pueblo cargado de historia y una riqueza cultural que, a decir de Galo, no la hemos difundido lo suficiente fuera de las fronteras nacionales.

Un letrero en la carretera que conecta a Quito con San Miguel de los Bancos y La Independencia, nos anuncia el desvío para ingresar a Yunguilla, un santuario donde se venera a la riqueza natural de una de las zonas más biodiversas del planeta. Tras serpentear unos 20 minutos por una carretera en buenas condiciones, nos encontramos con Alex Collahuazo, nuestro guía comunitario. Después del saludo y presentaciones de rigor, nos condujo hacia la casa de una de las familias que conforman la comunidad de Yunguilla, localizada a 2.650 metros sobre el nivel del mar en una zona de bosque nublado. El paisaje nos sorprendió con sus diversas tonalidades de verde y el cielo se despejó transformándose en un lienzo azul intenso en cuyo fondo apareció imponente el volcán Mama Coatacachi (4.944 m.).

Nuestra primera parada fue en la casa de Germán Collahuazo, líder de la comunidad de Yunguilla y uno de los iniciadores de un proyecto que le ha cambiado la vida a más de 40 familias de la zona. Allí nos recibió junto a su esposa y a un juguetón cachorrito que no paraba de hacer piruetas para que los invitados le prestásemos atención y jugáramos con él. Un sustancioso desayuno compuesto por un delicioso café pasado, frutas, huevos, pan fresco acompañado de una mermelada local de una fruta llamada chigualcán y patacones fue el pretexto ideal para iniciar una interesante conversación en la que nuestro anfitrión nos compartió la historia de lucha y organización de su comunidad desde hace más de 20 años.

Según nos contó, esta región estuvo poblada en tiempos ancestrales por la civilización de los yumbos (800 d.C.), los cuales fueron comerciantes, agricultores y sabios astrónomos, cuyo principal legado nos ha quedado en el Valle Sagrado de Tulipe y en una serie de caminos llamados culuncos que comunicaban al Quito prehispánico con la costa norte. Durante la época colonial, la mayor parte de estas tierras fueron convertidas en haciendas latifundistas dedicadas a la ganadería y agricultura hasta que en 1964, tras la reforma agraria, la junta militar realizó la repartición de tierras entre los pobladores de la zona. Sin embargo, al no contar con apoyo gubernamental para el desarrollo de actividades agroproductivas, los lugareños debieron dedicarse a la tala del bosque con el objetivo de obtener madera para la producción de carbón. La difícil situación económica de las familias hizo que entre 1980 a 1990 también se dedicaran al contrabando de aguardiante a través de los culuncos. En el año de 1995 llegó la Fundación Maquipucuna para empezar un proyecto ambiental en la comunidad con 18 personas. Así fue como se inició un intenso proceso de capacitación que llevó a Germán y a otros jóvenes de la zona a concientizar a las demás familias sobre la importancia de la recuperación del bosque nativo, así como el reemplazo de la actividad extractivista por el ecoturismo. En 1999 comenzaron a llegar los primeros grupos de voluntarios extranjeros y recibieron a un primer grupo de turistas holandeses con los que se dio inicio a un nuevo modo de vivir y al mismo tiempo de conservar el bosque nublado.

Escuchar de la voz de un líder comunitario sus aciertos y tropiezos a lo largo de veinte años de una lucha incansable por defender la tierra, el bosque, las aves y diversas especies que allí habitan, es una experiencia que nos invita a reflexionar acerca de lo que hacemos los seres humanos en el día a día.

Luego de una hora de una cátedra de historia, fue el turno de nuestro guía Alex, quien nos llevó a una mágica caminata por las estribaciones occidentales de la cordillera de los Andes ecuatorianos. Iniciamos en una casa llamada Tahuallullo donde normalmente se suele recibir a los grupos grandes. Aquí hay un área para servir el almuerzo a los excursionistas y además espacio para alojar a 9 personas.

Fotos de la casa Tahuallullo, área para comer y hospedaje.

La caminata inició por un orquideario natural donde se están recuperando y conservando algunas especies de orquídeas que van desde unas grandes y vistosas, hasta unas diminutas que podrían caber en el dedo de una mano. Es gratificante conocer personas como nuestro guía que no solo sabe de lo que te está hablando, sino que además desborda en pasión por su trabajo y por su comunidad. Eso se transmite y se siente. A lo largo de tres horas, realizamos una caminata que incluyó tres proyectos socioproductivos que hacen de Yunguilla una comunidad sostenible y donde el turismo se ha convertido en una herramienta de apoyo al desarrollo de la comunidad, pero que además ha sido el motor que les ha permitido crear otras iniciativas como la producción de mermeladas, quesos y lácteos.  Tanto mujeres como hombres trabajan hombro a hombro en la ejecución de cada una de las iniciativas, las cuales hoy forman parte de la Corporación Yunguilla.

Mermelada de chigualcán, una fruta de la zona que no conocíamos fue la sorpresa de la mañana. También las hacen de mora y frutilla y ya las comercializan en la ciudad. Otra delicia que pudimos probar fueron chips de zanahoria blanca 100% orgánica cultivada en el lugar. Por su parte, en la fábrica de quesos y lácteos se producen quesos frescos y yogur.

El siguiente punto fue subir hasta el mirador donde están construyendo un restaurante que estará abierto en los próximos meses para todos los que que deseen venir a compartir un día con la comunidad y degustar platillos preparados con ingredientes de la zona.

Continuamos por un huerto orgánico cuyos productos sirven para abastecer a los turistas que llegan. La vista de las montañas, del bosque y la paz que se respira en este mágico lugar son atractivos que compiten con la calidez de sus habitantes.

Quizá lo que más nos sorprendió a Galo, Daniel y a mi y que fue el motivo de nuestras conversaciones a lo largo del recorrido fue la organización comunal que ha dado sus frutos en Yunguilla. Aquí no se busca el lucro personal, sino el crecimiento sostenible de toda la comunidad, siendo, a mi modo de ver, uno de los sitios de mi país que gracias a su esfuerzo y dedicación han logrado llegar al sumak kawsay, es decir, al buen vivir. Es una especie de socialismo que ha nacido desde la base comunitaria y no desde la imposición de un gobierno.

Al finalizar la caminata nos dirigimos de vuelta a la casa de Germán donde nos esperaba su esposa con un suculento almuerzo cuyo protagonista fue la deliciosa sopa de quínua. Realmente este fue uno de esos días en los que aprendemos a descubrir más pretextos para amar a nuestro país y a su gente. Vale la pena aventurarse a Yunguilla para aprender de sus habitantes y entender lo que el pensamiento colectivo puede hacer por transformar a la sociedad.

SERVICIOS Y ACTIVIDADES

En la comunidad es posible realizar caminatas guiadas por los senderos para conocer sus proyectos socioproductivos o incluso hacer excursiones por los culuncos prehispánicos. El hospedaje se realiza actualmente en las casas de las familias que han acondicionado habitaciones con baño compartido y que ofrecen, además de las comodidades de un hogar, la calidez y amistad de personas sencillas, pero con una sabiduría que no tienen reparo en compartir.

Si quieren más información sobre la comunidad, cómo llegar y los servicios que ofrecen a quienes se animen por hacer verdadero turismo comunitario, ingresen al website http://www.yunguilla.org.ec.

 

Recorriendo la Ciudad Universitaria – Arquitecturas de la Memoria

Proyecto de Aula Abierta en la Universidad Central                                                                       

Con motivo del Día Internacional de los Museos del pasado 18 de Mayo, cuya temática este año era, lo indecible en los museos, los alumnos de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Central, con el apoyo de Mediarte y el Museo Universitario, realizaron un recorrido mediado por los espacios más emblemáticos de la Universidad Central del Ecuador.

 Fotografías: Melisa Vásconez

En el Museo Universitario de la Central (MUCE), se está exhibiendo hasta el 2 de septiembre la muestra “Voces y Bullas de la Central, tu nombre sonará”. La temática de esta exposición es recuperar gran parte de la memoria que guarda la Universidad, en formato de textos, documentos e información de los movimientos estudiantiles y como el nombre indica, de todas las voces que han sonado y suenan en este espacio histórico. Estudiantes como el “casi” mítico Milton Reyes y otros perdieron la vida defendiendo los derechos estudiantiles y libertades sociales. Desde la creación de la Universidad en 1826, su la línea política e ideológica  estuvo marcada por la defensa de la igualdad y la reivindicación de los derechos de los más débiles. Por ello, fue vista como un lugar peligroso por numerosos gobernantes como García Moreno, Ignacio de Veintimilla o la Junta Militar que dirigió el Ecuador en los 60´, que entre otros, contribuyeron a cerrar la Universidad en numerosas ocasiones. Por ello, el Campus Universitario y cada una de sus facultades son lugares emocionantes, cada rincón supone un espacio de la memoria e identidad quiteña y ecuatoriana.

La iniciativa del recorrido, nació del trabajo conjunto entre los estudiantes de la Facultad de Artes Plásticas, el Museo Universitario y Mediarte. Los alumnos realizaron una mediación por diferentes espacios del Campus, empleando diferentes dinámicas y actividades que finalmente lograron cautivar al público y conectarle directamente con las apasionantes historias que callan detrás de cada una de estas paredes, esperando a ser contadas, porque como ocurre en todos los museos, lo indecible debe, en ocasiones, ser revelado.

Los museos pueden también ser divertidos…

Texto: Fabián Amores Núñez. Fotos: Mediarte.

Alejandro Ayala explicando a los niños sobre astronomía andina.

Los museos son espacios que guardan un importante patrimonio, son los repositorios de la memoria histórica de un pueblo y por eso son lugares imprescindibles para el desarrollo de una comunidad, sin embargo, en nuestro medio, muchas veces se  piensa en los museos como esos espacios fríos, grandes, donde se guardan objetos antiguos y que están muy alejados de las y los ciudadanos de a pie. Ese estereotipo, sumado a que a nivel educativo en nuestro país no se ha generado la cultura del museo, es decir, que la gente adquiera desde la infancia el hábito de ir a estos lugares, como sí sucede en Europa y otros países, ha provocado el hecho de que la gente común no se sienta atraída por la oferta de estos espacios. También no es menos cierto que muchas veces, los museos han caído en la idea ambigua de concebirse únicamente como repositorios de la memoria, pero nada más, lo cual ha alejado a los públicos.

En ese sentido, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) creó en 1977 el Día Internacional de los Museos que se celebra cada 18 de mayo alrededor del mundo. Actualmente participan cerca de 35 mil museos en más de 140 países.

Como parte de esta iniciativa que busca revalorizar el rol de los museos en la sociedad y encontrar nuevas formas de acercar los museos a públicos cada vez más diversos, este año se ha propuesto el tema: “Decir lo indecible en los Museos”.

Dentro de ello, el Sistema de Museos y Centros Culturales, una iniciativa que agrupa a diversos espacios de la ciudad capital, realizó el lanzamiento de una completa agenda de actividades diseñada para brindar a la ciudadanía espacios de encuentro y diálogo respecto a las historias que cuentan los museos y a cómo éstos se enganchan en la memoria colectiva.

El pasado jueves 11 de mayo, fuimos invitados al Museo Camilo Egas, manejado por el Ministerio de Cultura y Patrimonio, para el taller “Es posible ver las estrellas en el Museo Camilo Egas”. Dicha actividad fue dirigida por el investigador Andrés Alejandro Ayala Quinatoa, creador de Tratos Marketing & Publicidad, una productora dedicada a la investigación sobre el patrimonio cultural ancestral andino. A través de juegos prácticos, explicaciones perfectamente adaptadas al público infantil y una presentación interactiva realizada por el equipo de investigadores de Tratos, alrededor de 70 niñas y niños del Pensionado Universitario y de la Escuela Mercedaria Patria disfrutaron de dos horas de astronomía andina entendiendo conceptos básicos como solsticios y equinoccios y su relación con los pueblos originarios de nuestro país.

Aquí pueden ver un video sobre la actividad:

https://www.facebook.com/museocamiloegas.quito/videos/1380092885381747/

Este tipo de iniciativas son claros ejemplos de lo que los museos pueden hacer para diversificar su oferta y atraer a públicos cada vez más diversos a sus espacios, además de que a través de ello se logra un mayor empoderamiento de la sociedad sobre su patrimonio cultural material e inmaterial.

Es para Mediarte un honor y un compromiso apoyar la labor de los museos e instituciones culturales, para lo cual agradecemos la invitación realizada por Ramiro Espín, Responsable del Museo Camilo Egas (E) y Mayah Franco, Coordinadora del Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño y como parte de esta importante fecha, estaremos apoyando con algunas actividades:

Con el Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño:

Conversatorio Museion: La historia oculta de los museos.

  • Conferencia: Arte en los no lugares.
  • Ponente: Fabián Amores Núñez, mediador cultural.
  • Conferencia: Los museos más vivos que nunca.
  • Ponente: Alejandro Vásquez Toribio, historiador del arte y docente universitario.
  • Fecha: Jueves 18 de mayo.
  • Hora: 15h30.
  • Entrada libre. 

Con el Museo Camilo Egas:

  • Conferencia Magistral: Vanguardias Artísticas del Siglo XX y su influencia en la obra de Camilo Egas.
  • Ponente: Alejandro Vásquez Toribio, historiador del arte y docente universitario.
  • Fecha: Viernes 19 de mayo.
  • Hora: 16h00.
  • Entrada libre. 

Adicionalmente les invitamos a unirse a nuestra ruta especial Museion: la historia oculta de los museos, la misma que será los días sábado 20 y domingo 21 de mayo. El punto de encuentro es el Museo Camilo Egas a las 09h00 y es ideal para venir en familia. Más detalles pueden acceder a https://www.facebook.com/colectivomediarte/ y ver en eventos toda nuestra agenda.

 

Francisco Ordóñez, nuevo Director de la Casa de la Cultura Núcleo de Pichincha

Texto: Fabián Amores. Fotos: Mediarte / Tinku Acuerdo Cultural.

Francisco Ordóñez. Foto de Tinku Acuerdo Cultural.

El pasado viernes 5 de mayo de 2017 se produjo un acontecimiento histórico: se trató de las primeras elecciones para designar a quien dirigirá la máxima institución cultural del país en su núcleo provincial de Pichincha, la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), fundada por el escritor lojano Benjamín Carrión en 1946 y que con el paso de los años se ha convertido en un referente para las letras y las artes nacionales.

Son las primeras elecciones efectuadas luego de la aprobación de la Ley Orgánica de Cultura (LOC), las mismas que se hicieron en cumplimiento de la resolución de la Junta Plenaria de la CCE, conformada por los Presidentes de los 24 Núcleos Provinciales. El 16 de Marzo del presente año se invitó a los Núcleos provinciales a conformar la Junta Electoral como lo dispone la Transitoria Décimo Tercera de la LOC y el Reglamento de Elecciones Institucional.

Artistas y gestores culturales inscritos en el Registro Único de Artistas y Gestores (RUAC), y registrados en el padrón electoral accedieron a su derecho a escoger a sus futuras autoridades.

Las listas autorizadas para dicha contienda en Pichincha fueron: Lista 1 con Javier Cevallos Perugachi; Lista 2 con Francisco Ordóñez; Lista 3 con Simón Zabala y la Lista 4 con Marco Orozco.

La jornada electoral fue instalada por la Junta Electoral Provincial de Pichincha, presidida por Hernán Rivadeneira, e integrada también por Katy Andrade como secretaria y Rodrigo Astudillo como vocal principal. Las cuatro mesas autorizadas se instalaron a partir de las ocho de la mañana y concluyeron a las 16h00.

Desarrollo de los comicios. Foto: Mediarte.

Luego del normal proceso de conteo de los votos, se anunció como ganador a Francisco Ordóñez, quien obtuvo 204 de 511 votos.

Como una breve reseña de su trayectoria podemos decir que el flamante director es periodista y comunicador con estudios en Ecuador y Alemania. Ha sido profesor universitario y capacitador de organizaciones internacionales de comunicación para América Latina y productor de radio y televisión educativa y cultural. Presidió el Colegio de Periodistas de Pichincha y la Asociación de Prensa Extranjera acreditada en Ecuador. Dirigió el canal interestatal de noticias Telesur en Ecuador y se ha desempeñado como consultor de comunicación. Ha diseñado y fundado la Radio Pública de Quito, la Radio Pública Ecos de Rumiñahui y Cultura FM, así como la radio de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Por otro lado ha sido parte del Teatro Ensayo de Quito como actor, desde 1975 a 1990.

Al nuevo Director le esperan importantes desafíos, como la democratización de los espacios, un mejor y más eficiente manejo de dichos espacios como teatros, auditorios y salas de exposición, la repotenciación de la Biblioteca Nacional y de los museos, así como un mayor trabajo directo con la ciudadanía, con los barrios y con las distintas organizaciones y colectivos de gestores y actores culturales que por años han demandado igualdad de oportunidades. Si bien entendemos que un período no es suficiente para todo el trabajo que deberá hacerse, confiamos en que sea el inicio de un proceso de renovación de la mayor institución cultural del país. Es fundamental que se empiecen a escuchar nuevas voces en la cultura para romper el paradigma de que únicamente los intelectuales y artistas consagrados pueden ser partícipes de la labor generada por la CCE. El Ecuador y la ciudadanía demanda más apoyo al arte y la cultura, dos tareas pendientes en los últimos diez años de proceso político. Por lo pronto, desde nuestra tarea como gestores y mediadores culturales, deseamos éxitos a Francisco Ordóñez, así como también manifestamos nuestro compromiso con la educación y la cultura. Esperamos sumar esfuerzos para que entre todas y todos podamos sacar a delante a nuestro país.

Una tarde de música y arte con el “Viejo Napo”.

Texto: Fabián Amores Núñez. Fotos; Mediarte. 

Quito es una ciudad que guarda secretos en cada uno de sus rincones y más cuando se trata del Centro Histórico. Recorrer sus calles y plazas no es solamente un ejercicio de deleite para la vista al contemplar sus fachadas que responden a diversas épocas de la historia, sino adentrarse en el alma de una capital andina que se resiste a morir en medio de la avalancha de la modernidad.

Así es como aparece el barrio de San Marcos, una joya arquitectónica que guarda siglos de historia desde mucho antes de que fuera fundado por los españoles como parroquia de indios en 1597. La calle Junín es su arteria principal y el eje que concentra toda su vida cotidiana. Sus moradores se sienten orgullosos de vivir aquí e incluso hay familia que llevan generaciones en el barrio y que luchan cada día por su conservación y puesta en valor.

Como parte de ese proceso se encuentra el Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño, ubicado en una de las casonas más antiguas de la calle, posiblemente de la segunda mitad del siglo XVII (ca. 1650 aprox.). Destacan sus anchas paredes de adobe con piedra y ladrillo, típicas de la arquitectura andaluza del sur de España, así como su techo cuyas tejas pudieron haber venido de los hornos del sector conocido en la colonia como El Tejar. Según el historiador Fernando Jurado Noboa, aquí vivieron Brígida Salas Estrada, hija mayor del famoso pintor Antonio Salas Avilés, la cual había montado su taller de pintura, junto a sus hermanas Gabina, apodada “La Beata” y a Gertrudis Salas, otra renombrada artista plástica hacia 1894.  Posteriormente vivió aquí otro gran artista que lastimosamente ha caído en el olvido. Se trata de Wenseslao Cevallos, nacido en El Quinche y estudiado en Roma. Fue por algunos años profesor de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes, pero al parecer murió pobre y sin que hoy se haya logrado recuperar gran parte de su obra.

Mayah Cueva Franco, su actual coordinadora, nos cuenta que luego de su cierre temporal en 2015, desde el mes de mayo del 2016 el museo fue reabierto con una nueva propuesta que busca difundir la obra y el pensamiento del maestro Oswaldo Muñoz Mariño (1923-2016), al mismo tiempo que se pretende consolidar a este importante espacio en un eje dinamizador de la cultura y el arte en el barrio y en la ciudad. Como parte de este proceso, el museo ha emprendido una alianza estratégica con otros gestores culturales como el colectivo Mediarte y Sirka Arts and Beer, un lugar alternativo que fusiona el concepto de cerveza artesanal con música, arte y fotografía. Así nació la iniciativa Camina San Marcos, la cual tiene como objetivo principal potenciar al barrio como un lugar cultural, conservar su patrimonio histórico y arquitectónico, así como también brindar una nueva alternativa a visitantes propios y extraños que quieran sumergirse en uno de los más fascinantes reductos patrimoniales que le quedan a Quito.

En el Café del Museo, administrado por Tatiana Rivera, fuimos invitados a disfrutar de un delicioso ceviche peruano, acompañado de un cóctel hecho a base de jugo de naranja con granadina y tequila. Esto es parte de la propuesta que busca generar recorridos patrimoniales por San Marcos que incluyan actividades lúdicas, artísticas, historia y en los cuales incluso puedan los turistas vivir la experiencia de comer rodeados de arte.

La sorpresa del día fue un invitado muy especial. Se trata del afamado cantautor de origen guayaquileño Héctor Napolitano (1955), mejor conocido por sus seguidores como “El Viejo Napo”. Es difícil para un común mortal encontrarse cara a cara con un ícono de la música y cultura nacional, sin embargo, para quien lo conoce por primera vez no imagina que detrás de su figura sencilla y burlona se esconde un músico y guitarrista ecuatoriano con amplia producción musical que va desde el rock, blues, country, jazz, hasta sones, guajiras y pasillos. Su trayectoria empezó a principios de los años setenta, cuando apenas entraba a la adolescencia, como líder de la transgresora banda de rock Los Apóstoles. Posteriormente fue integrante del grupo de música experimental Promesas Temporales. Su gran sentido del humor y derroche de talento lo ha convertido en una leyenda viva y lo más sorprendente es que además de artista es una enciclopedia de la música nacional y un as para improvisar con su guitarra o el tres. Cuando llegó al museo había olvidado su guitarra, entonces tuvimos que conseguirle una y la que encontramos, estaba sin una cuerda, entonces le dijimos: “Napo, tenemos esta guitarra, pero le falta una cuerda”, a lo que él respondió con esa sonrisa contagiante: “¡Mejor!” y luego prosiguió: “Un buen músico se arregla con lo que sea” y entonces nos deleitó con sus historias, sus viajes, su carrera y algunos de sus temas más conocidos, pero cuando le pedimos que interpretara éxitos como “Gringa loca” o “Todos los cholos” nos dijo que no entendía cómo las canciones más feas son las más famosas. Logró adaptarse bien a la guitarra sin una cuerda hasta cuando le pidieron tocar “Amigo trigo”, uno de sus más conocidos éxitos junto a Promesas Temporales, y entonces respondió con su típica picardía guayaca: “¡Chuso, para esa canción sí me hace falta la cuerda!”. El “Viejo Napo”, a través de sus composiciones, habla de lo urbano, el desamor, de su tierra y de muchas realidades comunes a todos.

Agradecemos la invitación del Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño, así como también a David del Pozo que nos deleitó con una cata de cervezas artesanales de Sirka y desde luego al Viejo Napo que desde hoy se ha convertido en un amigo tanto de Mediarte como de la iniciativa Camina San Marcos. De igual forma agradecemos a quienes nos acompañaron el día de hoy en nuestro recorrido patrimonial por el barrio de San Roque: Bryan Chica, Rosario NúñezCecilia Amores, Leonardo Bravo y Sayonara Cevallos.

Un lugar para la reflexión histórica

Texto: Fabián Amores y Alejandro Vásquez. Fotos: Mediarte. 

La tarde de ayer 26 de abril realizamos una visita al tradicional barrio La Floresta, ubicado al nororiente de la ciudad de Quito y que está pronto a cumplir los 100 años de existencia. Dicha actividad fue parte de la materia Arte y Educación Patrimonial que reciben los alumnos de artes plásticas de la Facultad de Artes de la Universidad Central del Ecuador.

El objetivo principal es despertar en los estudiantes el pensamiento crítico sobre la historia, así como darles la oportunidad de interactuar en diversos espacios y ampliar así su visión del arte, el patrimonio y la memoria.

Al llegar nos recibió Ana Steinitz, hija de Gertrud Herta Sojka e Hans Steinitz, dos sobrevivientes del Holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Con una sonrisa abierta y contagiante, nuestra anfitriona compartió algunos secretos de su casa que heredó de sus padres, una construcción que data de 1948 y que desprende en cada rincón las historias y recuerdos de sus padres y en especial de su madre Trude Sojka (1909-2007).

Nacida en Berlín de padres checos, Trude hizo sus estudios de arte en la Academia de Bellas Artes de Berlín. A los 27 años de edad, en 1936 se graduó como una de las mejores alumnas de su promoción. Años más tarde, en 1938, Trude contrajo matrimonio con Dezider Schwartz, un funcionario público. Trude se embarazó justo antes de ser atrapada por los nazis. Su hija, Gabriela, nació en el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia. Dadas las terribles circunstancias de hambre y enfermedad, Gabriela murió poco después de haber nacido. Tras la subida de Hitler al poder, la familia fue separada y únicamente un hermano Waltre Sojka con su esposa sobrevivieron y consiguieron venir al Ecuador. En 1945, Trude y otros presos fueron liberados del campo de concentración por los soviéticos y retornó a Praga, pero lastimosamente ya no encontró a ningún pariente. Tras recuperar algunas pocas pertenencias sobrevivió con trabajos temporales hasta que encontró un anuncio en la Cruz Roja de su hermano Waltre, buscándola a ella y su familia. Al dar con el paradero de su hermano en Ecuador, emprendió una larga travesía hasta llegar al puerto de Guayaquil. Allí se reencontró con su hermano y además conoció a Hans Steinitz con quien contrajo matrimonio en 1948 y se instalaron en el barrio de La Floresta. Así inició la nueva vida de una mujer que se dedicó al arte, haciendo obras con materiales de reciclaje y en cemento, siendo pionera en ello. Llegó a entablar amistad con muchos intelectuales y artistas de renombre, tales como Gilberto Almeida, Oswaldo Guayasamín, Pilar Bustos, Víctor Mideros y Manuel Rendón. Angustia, tragedia y dolor se contraponen a la esperanza, la vida y la fuerza vital de una mujer luchadora que amó al Ecuador como a su propia tierra y cuya esencia está plasmada en cada escultura o cuadro.

A través del recorrido es posible transportarse en el tiempo y reconstruir uno de los episodios más traumáticos para la historia de la humanidad y a la vez reflexionar sobre la vida, la muerte, las guerras, pero también a valorar la paz como un patrimonio fundamental de los seres humanos de cualquier parte del orbe.

Tras una revisión de algunas fotografías de la guerra, de los campos de concentración y de un análisis de la vida de Sojka, ingresamos a un espacio secreto que fue construído a manera de un pequeño búnker donde sus propietarios almacenaban cosas que les permita estar preparados ante cualquier suceso que pudiera acontecer. A pesar de que Ecuador ayudó a muchos refugiados judíos y europeos en general venir al país, las tensiones provocadas por la posterior Guerra Fría, más la campaña mediática promovida desde los Estados Unidos, hacía temer a la población una posible invasión a Sudamérica sea de japoneses o de los propios alemanes nazis.  Fue en medio de esas tensiones que el gobierno ecuatoriano cedió la isla Baltra en las Galápagos para la instalación de una base miliar conocida como Base Beta y que duró entre 1942 a 1945.

Aún se conserva el taller de la artista donde actualmente se guardan las obras que no se exponen en sus salas y que se van rotando a lo largo del año. Según nos ha comentado Ana se han conservado cerca de 300, además de algunos dibujos, documentos y otras pertenencias.

En la segunda planta nos comentó Ana que está planificando abrir el Café Praga, un espacio donde los visitantes puedan venir a probar los mejores postres checos junto a una deliciosa y humeante taza de café, así como compartir entre amigos.

El siguiente lugar que nos impresionó fue la biblioteca en la que se han catalogado y conservado infinidad de libros en español, inglés, checo, francés y otros idiomas, los cuales tratan sobre el Holocausto y el arte. Es ideal para quienes deseen zambullirse en la historia mundial.

En los exteriores también existen algunas esculturas dejadas por la artista.

La Casa Cultural Trude Sojka fue abierta al público en el año 2009 por las hijas de Sojka (Ruth, Eva, Hedwika y Ana) como un homenaje a una mujer luchadora y sobreviviente del holocausto, pero también como un espacio para el fomento de la paz. Ha recibido el apoyo de la Embajada de Israel, así como del Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador, además de haber sido nombrada por la National Underground Railroad Freedom Center como Estación de Libertad.

Para tener más información sobre las actividades que se realizan, pueden visitar el sitio web https://casaculturaltrudesojka.wordpress.com/

Camina San Marcos

Mayah Franco (Coordinadora del Museo de la Acuarela y Dibujo), David del Pozo (Responsable de Relaciones Públicas de Sirka), Alejandro Vásquez Toribio (Coordinador Mediarte), Fabián Amores Núñez (Coordinador Mediarte) y Tatiana Rivera (Administradora del Café del Museo). 

El Museo de la Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño, ubicado en el barrio colonial de San Marcos, localizado en el Centro Histórico de Quito, ha conformado en conjunto con la Cervecería Artesanal y Galería de Arte Sirka y con nuestro equipo de Mediarte, una iniciativa denominada “Camina San Marcos”, el cual consiste en la creación de rutas patrimoniales temáticas enfocadas a promover el arte, la historia y  el patrimonio cultural del barrio. Actualmente nos encontramos en el proceso de investigación y desarrollo de las rutas que estarán destinadas a tres públicos específicos: parejas, familias y adultos mayores. La iniciativa busca brindar una alternativa para quienes deseen adentrarse en la historia de la ciudad redescubriendo lugares emblemáticos de uno de los barrios más antiguos de Quito, fundado por los españoles a finales del siglo XVI como parroquia de indios. Próximamente estaremos anunciando por este medio las rutas y las actividades planeadas, a fin de que se unan a esta iniciativa ciudadana y barrial que busca la conservación de nuestro rico legado.