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Una historia tejida por mujeres

Texto y fotos: Fabián Amores Núñez.

Viajar a Otavalo es sinónimo de mercado de tejidos y artesanías, de la cascada de Peguche o compatriotas indígenas vestidos con ponchos azules, camisas blancas, pantalón blanco y alpargatas en el caso de los hombres o mujeres que visten anacos y se anudan su larga trenza con fajas multicolores.

Sin embargo, la tierra de la feria indígena más famosa del Ecuador es mucho más que uno de los destinos turísticos más visitados por ecuatorianos y extranjeros.

Luego de un viaje de aproximadamente dos horas desde Quito, pasando por Tabacundo y Cayambe, ambas ciudades conocidas por la celebración de las fiestas de San Pedro y San Pablo en el mes de junio, así como por la producción de rosas para la exportación, llegamos a Otavalo, llamado por los antiguos indígenas karankis como “Valle del Amanecer”.

En esta ocasión tuve la suerte de viajar en compañía de dos periodistas españoles invitados por Quito Turismo y cuyo objetivo principal era actualizar una guía de viajes sobre el Ecuador publicada por la Editorial Anaya, así como escribir varios reportajes sobre nuestro país para diversos medios de España. Se trataba de Galo Martín Aparicio y Daniel Martorell. De los cinco días que pasamos juntos, quizás este fue uno de los más simbólicos, debido a que no es lo mismo ir a Otavalo con turistas estadounidenses, brasileños o europeos de otros países que con dos españoles.

A lo largo del trayecto fuimos intercambiando nuestras distintas visiones de la historia que tenemos en común, de lo que significó la conquista española para España y para América. Una frase que me quedó marcada fue la que me dijo Galo: “Pues la verdad es que a mi familia no le tocó nada de las riquezas que se repartieron los conquistadores hace 500 años”. Esto debería invitarnos a todas y todos los que nacimos de este lado del charco a releer nuestra historia, a repensarla y no verla con una sola mirada, sino con varias. Además sería importante analizar que con España tenemos una historia dividida en tres grandes momentos: la conquista hace cinco siglos, el éxodo masivo de compatriotas ecuatorianos hace más de 15 años y la reciente migración de españoles que vienen a nuestro país por trabajo. Pero bueno, esa será materia de otro artículo.

A eso de las 13h30 del viernes 9 de junio llegamos al barrio Santa Lucía en la parroquia de Peguche, perteneciente al cantón Otavalo. Una casa colorida atesora en su interior la historia de una mujer que se ha convertido en un símbolo de lucha y resistencia dentro del movimiento indígena. Tras llamar a la puerta nos recibió Matilde Lema, llamada con cariño por su familia y amigos como “Mama Matico”, una mujer septuagenaria cuyo rostro es el fiel reflejo de su historia. El cálido recibimiento de nuestra anfitriona fue interrumpido por sus cachorritos que también querían ser tomados en cuenta. Antes de ingresar a su casa nos mostró un cesto con maíz, la planta madre y sagrada de los pueblos originarios de nuestra América.

Mama Matico y Daniel Martorell.

Al interior nos esperaba un suculento almuerzo preparado con productos -según nos dijo Matico- provenientes de la Pachamama. “Aquí no usamos arroz, sino solo nuestros productos andinos”, prosiguió.

Mientras almorzamos nos contó su historia que en realidad es la historia de lucha de los pueblos originarios de nuestra América desde hace 500 años y en especial de las mujeres a quienes les ha tocado batallar en medio de un mundo manejado principalmente por hombres. Matico habló de lo que para sus antepasados significó la llegada del hombre blanco desde España, pero también fue muy tajante al afirmar lo duro que fue para los indígenas después de la independencia sobrevivir a las agresiones sufridas desde el mundo mestizo.

Tras años de maltrato y abuso por parte de su esposo, Matico tomó la difícil decisión de divorciarse, lo cual significó una dura prueba que tuvo que superar debido a que: “En ese tiempo el que una mujer se divorcie era mal visto porque de seguro era una mala mujer”, manifestó. No obstante, con el apoyo de sus hijos logró salir adelante y así fue como pronto se inició como líder comunitaria.

A lo largo de los años junto a otros compañeros y compañeras logró la recuperación de tierras que habían sido usurpadas por los antiguos huasipungueros o latifundistas, consiguiendo que algunas familias tuvieran una casa digna y una chakra para sembrar. Entonces empezó a organizar a algunas mujeres de su comunidad con miras a buscar una alternativa que les permitiera mejorar sus condiciones de vida. Al inicio se enfrentó al repudio de su propia familia y de personas de la comunidad quienes veían en Matico una mala influencia para el resto de mujeres, sin embargo con el tiempo su activismo la llevó a obtener el reconocimiento internacional.

Mama Matico mostrándonos el proceso del hilado. 

Así fue como nació el proyecto Huarmi Maqui que en kichwa significa “Manos de Mujer”, en el cual un grupo de mujeres se han organizado con el objetivo de elaborar tejidos de calidad que por un lado contribuyan a mejorar la vida de estas mujeres y sus familias y por otro que sea una forma de conservar el legado ancestral de nuestros antepasados. Tanto el arte de tejer como algunas de las herramientas que utilizan son herencia de sus abuelos.

Al ingresar a su taller nos encontramos con el cesto en el que se encuentran los tipos de lana que usan, una de algodón y otra de alpaca. Allí aprendimos sobre las herramientas y el proceso de elaboración de los tejidos. De igual forma Matico nos mostró con mucho orgullo su vestimenta tradicional que la usa no para fines turísticos sino porque es parte de su piel, de su cultura, de su historia.

Su incansable espíritu la hizo autoeducarse y capacitarse en diversos campos relacionados con la violencia de género, la organización comunitaria y el desarrollo de proyectos, experiencias que ha compartido con sus hijos y con las mujeres que hoy trabajan en conjunto por sacar adelante este proyecto. Sus tejidos no se venden en el mercado de Otavalo, sino que se comercializan a través de tres galerías en la ciudad de Quito o directamente en su casa taller en Peguche.

En el segundo piso de la casa se encuentra la tienda donde exhiben y venden hermosos chales, ponchos, bufandas o cojines, todos bordados a mano por mujeres que han hecho del arte una forma de decirle no a la violencia. Es en esta casa donde se van tejiendo las nuevas historias de las artistas que plasman en cada diseño un pedacito de los Andes ecuatoriales.

Si para mi fue una lección de vida que jamás olvidaré, estoy seguro que para Galo y Daniel significó la oportunidad de reencontrarse con la historia, de aprender sobre un pueblo que pese a las adversidades se resiste morir en medio de la avalancha de la globalización, del libre mercado y de la tecnología. En estos momentos que España enfrenta una de las mayores crisis económicas y sociales de su historia, pensar en el desarrollo comunitario podría ser una forma de salir adelante, de construir un mundo mejor, más justo y solidario. Si hay una palabra que nuestros amigos se llevan de nuestro país y que a partir de ahora para ellos adquirirá otro significado es comunidad.

Para quienes deseen obtener más información de Casa Matico y el proyecto Huarmi Maqui pueden contactarse a los teléfonos (593-7) 2814106 / 92561099.

Recorriendo la Ciudad Universitaria – Arquitecturas de la Memoria

Proyecto de Aula Abierta en la Universidad Central                                                                       

Con motivo del Día Internacional de los Museos del pasado 18 de Mayo, cuya temática este año era, lo indecible en los museos, los alumnos de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Central, con el apoyo de Mediarte y el Museo Universitario, realizaron un recorrido mediado por los espacios más emblemáticos de la Universidad Central del Ecuador.

 Fotografías: Melisa Vásconez

En el Museo Universitario de la Central (MUCE), se está exhibiendo hasta el 2 de septiembre la muestra “Voces y Bullas de la Central, tu nombre sonará”. La temática de esta exposición es recuperar gran parte de la memoria que guarda la Universidad, en formato de textos, documentos e información de los movimientos estudiantiles y como el nombre indica, de todas las voces que han sonado y suenan en este espacio histórico. Estudiantes como el “casi” mítico Milton Reyes y otros perdieron la vida defendiendo los derechos estudiantiles y libertades sociales. Desde la creación de la Universidad en 1826, su la línea política e ideológica  estuvo marcada por la defensa de la igualdad y la reivindicación de los derechos de los más débiles. Por ello, fue vista como un lugar peligroso por numerosos gobernantes como García Moreno, Ignacio de Veintimilla o la Junta Militar que dirigió el Ecuador en los 60´, que entre otros, contribuyeron a cerrar la Universidad en numerosas ocasiones. Por ello, el Campus Universitario y cada una de sus facultades son lugares emocionantes, cada rincón supone un espacio de la memoria e identidad quiteña y ecuatoriana.

La iniciativa del recorrido, nació del trabajo conjunto entre los estudiantes de la Facultad de Artes Plásticas, el Museo Universitario y Mediarte. Los alumnos realizaron una mediación por diferentes espacios del Campus, empleando diferentes dinámicas y actividades que finalmente lograron cautivar al público y conectarle directamente con las apasionantes historias que callan detrás de cada una de estas paredes, esperando a ser contadas, porque como ocurre en todos los museos, lo indecible debe, en ocasiones, ser revelado.

Los museos pueden también ser divertidos…

Texto: Fabián Amores Núñez. Fotos: Mediarte.

Alejandro Ayala explicando a los niños sobre astronomía andina.

Los museos son espacios que guardan un importante patrimonio, son los repositorios de la memoria histórica de un pueblo y por eso son lugares imprescindibles para el desarrollo de una comunidad, sin embargo, en nuestro medio, muchas veces se  piensa en los museos como esos espacios fríos, grandes, donde se guardan objetos antiguos y que están muy alejados de las y los ciudadanos de a pie. Ese estereotipo, sumado a que a nivel educativo en nuestro país no se ha generado la cultura del museo, es decir, que la gente adquiera desde la infancia el hábito de ir a estos lugares, como sí sucede en Europa y otros países, ha provocado el hecho de que la gente común no se sienta atraída por la oferta de estos espacios. También no es menos cierto que muchas veces, los museos han caído en la idea ambigua de concebirse únicamente como repositorios de la memoria, pero nada más, lo cual ha alejado a los públicos.

En ese sentido, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) creó en 1977 el Día Internacional de los Museos que se celebra cada 18 de mayo alrededor del mundo. Actualmente participan cerca de 35 mil museos en más de 140 países.

Como parte de esta iniciativa que busca revalorizar el rol de los museos en la sociedad y encontrar nuevas formas de acercar los museos a públicos cada vez más diversos, este año se ha propuesto el tema: “Decir lo indecible en los Museos”.

Dentro de ello, el Sistema de Museos y Centros Culturales, una iniciativa que agrupa a diversos espacios de la ciudad capital, realizó el lanzamiento de una completa agenda de actividades diseñada para brindar a la ciudadanía espacios de encuentro y diálogo respecto a las historias que cuentan los museos y a cómo éstos se enganchan en la memoria colectiva.

El pasado jueves 11 de mayo, fuimos invitados al Museo Camilo Egas, manejado por el Ministerio de Cultura y Patrimonio, para el taller “Es posible ver las estrellas en el Museo Camilo Egas”. Dicha actividad fue dirigida por el investigador Andrés Alejandro Ayala Quinatoa, creador de Tratos Marketing & Publicidad, una productora dedicada a la investigación sobre el patrimonio cultural ancestral andino. A través de juegos prácticos, explicaciones perfectamente adaptadas al público infantil y una presentación interactiva realizada por el equipo de investigadores de Tratos, alrededor de 70 niñas y niños del Pensionado Universitario y de la Escuela Mercedaria Patria disfrutaron de dos horas de astronomía andina entendiendo conceptos básicos como solsticios y equinoccios y su relación con los pueblos originarios de nuestro país.

Aquí pueden ver un video sobre la actividad:

https://www.facebook.com/museocamiloegas.quito/videos/1380092885381747/

Este tipo de iniciativas son claros ejemplos de lo que los museos pueden hacer para diversificar su oferta y atraer a públicos cada vez más diversos a sus espacios, además de que a través de ello se logra un mayor empoderamiento de la sociedad sobre su patrimonio cultural material e inmaterial.

Es para Mediarte un honor y un compromiso apoyar la labor de los museos e instituciones culturales, para lo cual agradecemos la invitación realizada por Ramiro Espín, Responsable del Museo Camilo Egas (E) y Mayah Franco, Coordinadora del Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño y como parte de esta importante fecha, estaremos apoyando con algunas actividades:

Con el Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño:

Conversatorio Museion: La historia oculta de los museos.

  • Conferencia: Arte en los no lugares.
  • Ponente: Fabián Amores Núñez, mediador cultural.
  • Conferencia: Los museos más vivos que nunca.
  • Ponente: Alejandro Vásquez Toribio, historiador del arte y docente universitario.
  • Fecha: Jueves 18 de mayo.
  • Hora: 15h30.
  • Entrada libre. 

Con el Museo Camilo Egas:

  • Conferencia Magistral: Vanguardias Artísticas del Siglo XX y su influencia en la obra de Camilo Egas.
  • Ponente: Alejandro Vásquez Toribio, historiador del arte y docente universitario.
  • Fecha: Viernes 19 de mayo.
  • Hora: 16h00.
  • Entrada libre. 

Adicionalmente les invitamos a unirse a nuestra ruta especial Museion: la historia oculta de los museos, la misma que será los días sábado 20 y domingo 21 de mayo. El punto de encuentro es el Museo Camilo Egas a las 09h00 y es ideal para venir en familia. Más detalles pueden acceder a https://www.facebook.com/colectivomediarte/ y ver en eventos toda nuestra agenda.

 

Francisco Ordóñez, nuevo Director de la Casa de la Cultura Núcleo de Pichincha

Texto: Fabián Amores. Fotos: Mediarte / Tinku Acuerdo Cultural.

Francisco Ordóñez. Foto de Tinku Acuerdo Cultural.

El pasado viernes 5 de mayo de 2017 se produjo un acontecimiento histórico: se trató de las primeras elecciones para designar a quien dirigirá la máxima institución cultural del país en su núcleo provincial de Pichincha, la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), fundada por el escritor lojano Benjamín Carrión en 1946 y que con el paso de los años se ha convertido en un referente para las letras y las artes nacionales.

Son las primeras elecciones efectuadas luego de la aprobación de la Ley Orgánica de Cultura (LOC), las mismas que se hicieron en cumplimiento de la resolución de la Junta Plenaria de la CCE, conformada por los Presidentes de los 24 Núcleos Provinciales. El 16 de Marzo del presente año se invitó a los Núcleos provinciales a conformar la Junta Electoral como lo dispone la Transitoria Décimo Tercera de la LOC y el Reglamento de Elecciones Institucional.

Artistas y gestores culturales inscritos en el Registro Único de Artistas y Gestores (RUAC), y registrados en el padrón electoral accedieron a su derecho a escoger a sus futuras autoridades.

Las listas autorizadas para dicha contienda en Pichincha fueron: Lista 1 con Javier Cevallos Perugachi; Lista 2 con Francisco Ordóñez; Lista 3 con Simón Zabala y la Lista 4 con Marco Orozco.

La jornada electoral fue instalada por la Junta Electoral Provincial de Pichincha, presidida por Hernán Rivadeneira, e integrada también por Katy Andrade como secretaria y Rodrigo Astudillo como vocal principal. Las cuatro mesas autorizadas se instalaron a partir de las ocho de la mañana y concluyeron a las 16h00.

Desarrollo de los comicios. Foto: Mediarte.

Luego del normal proceso de conteo de los votos, se anunció como ganador a Francisco Ordóñez, quien obtuvo 204 de 511 votos.

Como una breve reseña de su trayectoria podemos decir que el flamante director es periodista y comunicador con estudios en Ecuador y Alemania. Ha sido profesor universitario y capacitador de organizaciones internacionales de comunicación para América Latina y productor de radio y televisión educativa y cultural. Presidió el Colegio de Periodistas de Pichincha y la Asociación de Prensa Extranjera acreditada en Ecuador. Dirigió el canal interestatal de noticias Telesur en Ecuador y se ha desempeñado como consultor de comunicación. Ha diseñado y fundado la Radio Pública de Quito, la Radio Pública Ecos de Rumiñahui y Cultura FM, así como la radio de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Por otro lado ha sido parte del Teatro Ensayo de Quito como actor, desde 1975 a 1990.

Al nuevo Director le esperan importantes desafíos, como la democratización de los espacios, un mejor y más eficiente manejo de dichos espacios como teatros, auditorios y salas de exposición, la repotenciación de la Biblioteca Nacional y de los museos, así como un mayor trabajo directo con la ciudadanía, con los barrios y con las distintas organizaciones y colectivos de gestores y actores culturales que por años han demandado igualdad de oportunidades. Si bien entendemos que un período no es suficiente para todo el trabajo que deberá hacerse, confiamos en que sea el inicio de un proceso de renovación de la mayor institución cultural del país. Es fundamental que se empiecen a escuchar nuevas voces en la cultura para romper el paradigma de que únicamente los intelectuales y artistas consagrados pueden ser partícipes de la labor generada por la CCE. El Ecuador y la ciudadanía demanda más apoyo al arte y la cultura, dos tareas pendientes en los últimos diez años de proceso político. Por lo pronto, desde nuestra tarea como gestores y mediadores culturales, deseamos éxitos a Francisco Ordóñez, así como también manifestamos nuestro compromiso con la educación y la cultura. Esperamos sumar esfuerzos para que entre todas y todos podamos sacar a delante a nuestro país.

Una tarde de música y arte con el “Viejo Napo”.

Texto: Fabián Amores Núñez. Fotos; Mediarte. 

Quito es una ciudad que guarda secretos en cada uno de sus rincones y más cuando se trata del Centro Histórico. Recorrer sus calles y plazas no es solamente un ejercicio de deleite para la vista al contemplar sus fachadas que responden a diversas épocas de la historia, sino adentrarse en el alma de una capital andina que se resiste a morir en medio de la avalancha de la modernidad.

Así es como aparece el barrio de San Marcos, una joya arquitectónica que guarda siglos de historia desde mucho antes de que fuera fundado por los españoles como parroquia de indios en 1597. La calle Junín es su arteria principal y el eje que concentra toda su vida cotidiana. Sus moradores se sienten orgullosos de vivir aquí e incluso hay familia que llevan generaciones en el barrio y que luchan cada día por su conservación y puesta en valor.

Como parte de ese proceso se encuentra el Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño, ubicado en una de las casonas más antiguas de la calle, posiblemente de la segunda mitad del siglo XVII (ca. 1650 aprox.). Destacan sus anchas paredes de adobe con piedra y ladrillo, típicas de la arquitectura andaluza del sur de España, así como su techo cuyas tejas pudieron haber venido de los hornos del sector conocido en la colonia como El Tejar. Según el historiador Fernando Jurado Noboa, aquí vivieron Brígida Salas Estrada, hija mayor del famoso pintor Antonio Salas Avilés, la cual había montado su taller de pintura, junto a sus hermanas Gabina, apodada “La Beata” y a Gertrudis Salas, otra renombrada artista plástica hacia 1894.  Posteriormente vivió aquí otro gran artista que lastimosamente ha caído en el olvido. Se trata de Wenseslao Cevallos, nacido en El Quinche y estudiado en Roma. Fue por algunos años profesor de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes, pero al parecer murió pobre y sin que hoy se haya logrado recuperar gran parte de su obra.

Mayah Cueva Franco, su actual coordinadora, nos cuenta que luego de su cierre temporal en 2015, desde el mes de mayo del 2016 el museo fue reabierto con una nueva propuesta que busca difundir la obra y el pensamiento del maestro Oswaldo Muñoz Mariño (1923-2016), al mismo tiempo que se pretende consolidar a este importante espacio en un eje dinamizador de la cultura y el arte en el barrio y en la ciudad. Como parte de este proceso, el museo ha emprendido una alianza estratégica con otros gestores culturales como el colectivo Mediarte y Sirka Arts and Beer, un lugar alternativo que fusiona el concepto de cerveza artesanal con música, arte y fotografía. Así nació la iniciativa Camina San Marcos, la cual tiene como objetivo principal potenciar al barrio como un lugar cultural, conservar su patrimonio histórico y arquitectónico, así como también brindar una nueva alternativa a visitantes propios y extraños que quieran sumergirse en uno de los más fascinantes reductos patrimoniales que le quedan a Quito.

En el Café del Museo, administrado por Tatiana Rivera, fuimos invitados a disfrutar de un delicioso ceviche peruano, acompañado de un cóctel hecho a base de jugo de naranja con granadina y tequila. Esto es parte de la propuesta que busca generar recorridos patrimoniales por San Marcos que incluyan actividades lúdicas, artísticas, historia y en los cuales incluso puedan los turistas vivir la experiencia de comer rodeados de arte.

La sorpresa del día fue un invitado muy especial. Se trata del afamado cantautor de origen guayaquileño Héctor Napolitano (1955), mejor conocido por sus seguidores como “El Viejo Napo”. Es difícil para un común mortal encontrarse cara a cara con un ícono de la música y cultura nacional, sin embargo, para quien lo conoce por primera vez no imagina que detrás de su figura sencilla y burlona se esconde un músico y guitarrista ecuatoriano con amplia producción musical que va desde el rock, blues, country, jazz, hasta sones, guajiras y pasillos. Su trayectoria empezó a principios de los años setenta, cuando apenas entraba a la adolescencia, como líder de la transgresora banda de rock Los Apóstoles. Posteriormente fue integrante del grupo de música experimental Promesas Temporales. Su gran sentido del humor y derroche de talento lo ha convertido en una leyenda viva y lo más sorprendente es que además de artista es una enciclopedia de la música nacional y un as para improvisar con su guitarra o el tres. Cuando llegó al museo había olvidado su guitarra, entonces tuvimos que conseguirle una y la que encontramos, estaba sin una cuerda, entonces le dijimos: “Napo, tenemos esta guitarra, pero le falta una cuerda”, a lo que él respondió con esa sonrisa contagiante: “¡Mejor!” y luego prosiguió: “Un buen músico se arregla con lo que sea” y entonces nos deleitó con sus historias, sus viajes, su carrera y algunos de sus temas más conocidos, pero cuando le pedimos que interpretara éxitos como “Gringa loca” o “Todos los cholos” nos dijo que no entendía cómo las canciones más feas son las más famosas. Logró adaptarse bien a la guitarra sin una cuerda hasta cuando le pidieron tocar “Amigo trigo”, uno de sus más conocidos éxitos junto a Promesas Temporales, y entonces respondió con su típica picardía guayaca: “¡Chuso, para esa canción sí me hace falta la cuerda!”. El “Viejo Napo”, a través de sus composiciones, habla de lo urbano, el desamor, de su tierra y de muchas realidades comunes a todos.

Agradecemos la invitación del Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño, así como también a David del Pozo que nos deleitó con una cata de cervezas artesanales de Sirka y desde luego al Viejo Napo que desde hoy se ha convertido en un amigo tanto de Mediarte como de la iniciativa Camina San Marcos. De igual forma agradecemos a quienes nos acompañaron el día de hoy en nuestro recorrido patrimonial por el barrio de San Roque: Bryan Chica, Rosario NúñezCecilia Amores, Leonardo Bravo y Sayonara Cevallos.

Parafraseando a Víctor Jácome

Foto: Alejandro Vásquez Toribio. Entrevista: Fabián Amores Núñez.

Amig@s de Mediarte, en esta ocasión visitamos la Universidad de las Américas (UDLA), en el campus de Los Granados para entrevistar a Víctor Jácome Oquendo. Él es Guía Nacional de Turismo graduado en la Universidad de Especialidades Turísticas (UDET), con un Máster en Ecoturismo y Áreas Naturales en la Universidad Tecnológica Equinoccial y estudios en Community Management por la FLACSO. Actualmente se desempeña como docente de la UDLA y además coordina el Club de Turismo de dicha casa de estudios. En esta entrevista hablaremos de turismo y patrimonio cultural.

El Ecuador en los últimos años ha invertido en grandes campañas de turismo a nivel internacional, lo cual ha generado que de cierta manera, Ecuador ya no sea tan desconocido, sino que ya de a poco, hemos inclusive  ganado algunos reconocimientos, hay varios premios que ha tenido el país y esto en lo personal me parece muy importante, sin embargo, lo que considero es analizar si tú crees que desde casa adentro estamos preparados para asumir este reto que implica el que empiece a llegar un mayor volumen de turistas a nuestro país. 

Bueno, en realidad sí existieron inversiones muy grandes en las últimas campañas que se dieron a nivel internacional. “All you need is Ecuador” creo que en ese momento la campaña sí fue una de las más reconocidas a nivel internacional, a nivel interno también se pudo hacer eco de esta campaña, pero yo sí creo que lo primero en lo que se debía trabajar era en las bases y a lo que me refiero con las bases es en la parte operativa. Recuerdo una frase de Michael Porter que decía “la estrategia puede ser la mejor del mundo, pero si la parte operativa no funciona, la estrategia tampoco”. La estrategia de marketing utilizada para “All you need is Ecuador” y posteriormente para “Feel it again” creo que fue una estrategia demasiado ambiciosa, ya que las personas que están trabajando en la actividad turística en su mayor parte lo hicieron a nivel empírico y en su mayoría no están completamente capacitados como para recibir el número de turistas que se han planteado desde el Ministerio de Turismo después de las campañas turísticas que se han dado. Aparte de eso la mano de obra como tal, los servicios en general yo creo que tiene un gran problema aquí en el Ecuador. No están capacitados, en muchos casos no tienen estudios superiores y las personas como tal no han recibido una educación en la cual se podría decir que tiene un enfoque a la cultura turística, que es del servicio como tal, la amabilidad, el recibimiento, la hospitalidad y yo creo que esa es una de las debilidades que nosotros tenemos si es que nosotros nos ponemos a hacer un análisis de competitividad a nivel internacional de los países los cuales tengan posiblemente los mismos atractivos que nosotros tenemos. Eso sí hay que entender que los competidores sí son grandes competidores y que en muchas cosas sí nos han sobrepasado. Por ahí está el ejemplo de los dos países vecinos como Colombia y Perú que a pesar de que se gastó mucho dinero en la parte de la estrategia de marketing en las campañas, nunca estas dos campañas estuvieron como las mejores campañas a nivel internacional, mientras que la campaña de Colombia y la campaña de Perú  sí fueron consideradas como dentro de las 5 primeras. Yo creo que desde ese punto de vista sí estamos en desventaja. Actualmente nosotros tenemos un problema mayor que es la moneda que nosotros tenemos que es el dólar. A nivel macro yo creo que eso va a significar un momento importante en la decisión del cliente de comprar o visitar un destino porque prácticamente venir al Ecuador se está equiparando a la visita a grandes ciudades como Nueva York, como Los Ángeles, como Miami. Yo sé que nosotros tenemos características distintas, sin embargo es importante mencionar que el precio es uno de los factores fundamentales antes de decidir viajar a un destino y si nos ponemos a comparar las monedas que tienen los vecinos, el peso en Colombia y el sol en Perú y hacemos la comparación con el dólar prácticamente los servicios que se pueden conseguir en Perú salen a mitad de precio, entonces yo creo que antes de invertir en campañas publicitarias tan costosas se debería invertir en la parte interna, en la capacitación, en la educación de las personas que prestan servicios turísticos.

Concordamos en esto. Es importantísimo que exista una capacitación interna, porque entonces los efectos pueden ser contraproducentes. Yo al menos sí considero que por vez histórica el país se lanzó a algo grande, pero sí veo que es importante trabajar a nivel interno y ahí creo que hay muchos actores que deberíamos estar involucrados en este capacitar, en este apoyar para justamente mejorar la cultura del servicio en nuestro país. Dentro de esto y ya que hablamos del turismo y Ecuador que es un país que ofrece mucho al turismo, una de las áreas en las que trabajamos como Colectivo Mediarte tiene que ver con la revalorización del Patrimonio Cultural y ahora al menos que, por ejemplo, en la capital del Ecuador está viviendo justo una etapa bastante compleja a nivel del patrimonio por todo lo que gira en torno a la construcción del metro y la información que viene de un lado y de otro y un poco la población me parece que no está del todo clara respecto a lo que puede pasar con nuestro Patrimonio Cultural. ¿Cuál crees tú que debería ser en ese sentido la relación del Patrimonio Cultural con el turismo?

Primero que nada entender que varios de los parámetros que se han establecido en los últimos diez años han sido correctamente planteados, como por ejemplo el que el turismo sea una de las actividades principales de generación económica aquí en el país. Partiendo desde ese punto de vista yo creo que uno de los errores principales está nuevamente en la educación, pero no en la educación universitaria, sino en la educación que viene desde las escuelas, desde los colegios donde los estudiantes no reciben ningún tipo de información o ningún tipo de educación respecto a la valorización que se debería dar al patrimonio turístico, bueno, en este caso al patrimonio cultural y al patrimonio natural que tiene nuestro país, empezando desde ese punto de vista porque no creas una cultura de valorización, no creas una cultura de conservación del patrimonio y prácticamente cuando pasan este tipo de cosas del metro, construcciones extraordinarias en centros históricos que prácticamente la gente no se pronuncia al respecto porque no conoce cuál es la importancia y el valor que tiene el patrimonio cultural y el natural. El patrimonio es la herencia, lo que nosotros vamos a dejar a nuestros hijos y lo que nuestros padres nos han dejado. Hay personas que sabemos valorar eso, sin embargo el turismo no va a ser necesariamente una de las actividades que va a conservar el patrimonio porque puede ser contraproducente. En algunos casos puede convertirse en un impacto negativo para el patrimonio. La UDLA está haciendo en estos momentos una investigación con una de nuestras investigadoras, Soledad Oviedo, respecto a la resignificación de los conventos, ¿cuál es esa unión que tienen con el turismo?, cómo el turismo puede ayudar a desarrollar más estos sitios, cómo a partir del turismo se puede educar a la gente y mostrar todo el patrimonio que nosotros tenemos dentro de estos conventos. Entonces prácticamente ella está haciendo esta investigación con el grupo Quito Eterno y la idea es esa, de que se pueda de cierta manera, generar conocimiento sobre la significación que tienen estos sitios patrimoniales para la actividad turística. Entonces como te digo y ya para concluir en esta pregunta es importantísimo la conservación y preservación de nuestro patrimonio, pero todo viene desde la educación y si es que no se toman cartas en el asunto desde que nosotros somos niños, desde que nosotros somos jóvenes y creamos esta cultura de conservación, preservación y conocimiento de lo que es nuestro patrimonio, lamentablemente después, las actividades futuras van a ser más impactos negativos que positivos y una de estas actividades es el turismo. Si no entendemos la importancia del patrimonio, con la actividad turística lo que podemos hacer es perjudicar al patrimonio y no ayudar a la conservación, entonces creo que todos esos son puntos específicos que deben tomar en cuenta y todo va enfocado a la educación.

 Foto: Víctor Jácome. 

Bien, sí creemos que la educación es la base de todo y cuando hablamos de patrimonio sí es importante trabajar mucho en que desde los más pequeñitos hasta los más grandes entendamos el por qué es importante la conservación del patrimonio porque a la larga es lo que nos ha hecho como ecuatorianos, lo que ha hecho la historia del país es fundamental, creo que tener esas raíces, ese asidero es muy importante. Ahora un poco dentro de esta línea en la que te manejas ¿cómo ves tú el rol de la academia a nivel de aportar a estos temas como la educación patrimonial o como los temas de la cultura turística? ¿De qué manera se ha comprometido la academia de manera general o crees que no?

Yo creo que desde la academia nosotros estamos haciendo todo lo posible. Este tipo de carreras universitarias, hablando específicamente de hospitalidad y hotelería en la carrera de turismo, se vuelven unas carreras competitivas que se puede competir con otras, las cuales han sido siempre muy demandadas como ingenierías, como derecho, entonces tratar de que éstas se conviertan en las profesiones del futuro. Analizando desde la planificación que tiene el Estado yo creo que sí estamos bien direccionados. La idea es desarrollar esta actividad para dejar de ser una nación que simplemente extraiga recursos naturales, los transforme o los exporte y generar dinero a partir de eso, sino que también se pueda también exportar, se puedan vender servicios, en este caso el servicio turístico, el servicio de la hospitalidad. Yo creo que hay una diferencia bien grande entre las universidades que existen aquí en el país. Hay universidades que ofertan mallas curriculares enfocadas a desarrollar técnicos y entregan títulos universitarios, los cuales son prácticamente de ingeniería y se ha hecho ya esa crítica y por eso es que actualmente hubieron cambios en las normativas, en el régimen académico para que se puedan establecer mallas curriculares enfocadas en realidad a lo que representan estas carreras. Sin embargo, yo he analizado cuando he trabajado en otras universidades también, y veo que lo que nosotros estamos preparando son técnicos, los cuales deberían prácticamente estar preparados a nivel tecnológico. No es posible que una persona siga una carrera en una universidad privada en donde está pagando una alta suma de dinero y que al final de cuentas termine su carrera y vaya a trabajar en la recepción de un hotel, o tal vez en el counter de una agencia de viajes, que no estoy desmereciendo para nada eso, pero creo que para eso no deberíamos prepararlos porque para eso están los institutos tecnológicos. sin embargo, yo sí veo esa gran diferencia en los estudiantes de la UDLA, ¿por qué razón?… porque la UDLA enfoca mucho a la misión que la universidad tiene como tal, que es la de formar emprendedores con visión internacional y que de esta manera ellos con esa formación, puedan generar emprendimientos y puedan generar plazas de trabajo. Nuestras mallas curriculares, yo creo por ejemplo, que sí responden a las necesidades que tiene actualmente el mercado, en donde nosotros brindamos materias netamente administrativas y preparamos a los estudiantes brindándoles todas las herramientas necesarias para que ellos puedan emprender, innovar y generar nuevas ideas de negocio. Yo te puedo decir, de los estudiantes que han salido de nuestra universidad sí se ve una diferencia y sí se ve que en realidad cuando ellos salen de la universidad, tienen muchas ideas y en muchos casos un gran porcentaje de estos estudiantes han emprendido nuevas ideas de negocio. Por ejemplo, varios estudiantes de la UDLA fueron los que iniciaron con esto de los “food trucks” y tenemos varios, porque ahora aquí la carrera se ha separado la carrera, pero hace un año atrás, la carrera que nosotros ofertábamos era la de hotelería y turismo, entonces tenían conocimientos tanto en hospitalidad, como en la actividad turística. Tenían conocimientos de cocina, conocimientos de administración en general. Entonces hay muchos estudiantes que han emprendido esto porque han visto las oportunidades, han visto todas esas necesidades que nosotros tenemos acá. Eso es lo que yo te podría decir desde la academia, estamos haciendo todo lo que sea necesario para formar profesionales, pero no profesionales a nivel técnico, sino emprendedores que creen nuevas ideas de negocio y sean innovadores y, obviamente que lo hagan de una forma sostenible, siempre basándonos en los cuatro parámetros de la sostenibilidad, en lo social, en lo económico, en lo cultural y en lo ambiental. Entonces ya estamos nosotros también vinculados en la parte ambiental, a lo que está pidiendo actualmente la sociedad, que toda empresa sea socialmente y ambientalmente responsable. Entonces yo creo que desde la academia estamos logrando eso y estamos logrando formar profesionales que estén preparados y sean muy competitivos a nivel nacional.

Interesante y en esa línea cuéntanos ¿cuál es el involucramiento de la universidad con la comunidad?

Ah bueno, eso es interesante porque nosotros habíamos presentado como universidad varios proyectos de vinculación con la colectividad que actualmente según la normativa, según la ley, es una actividad obligatoria para la mayor parte de las universidades. En este sentido yo te puedo decir que uno de los proyectos de vinculación que sobresalieron y han sido felicitados a nivel nacional, fue el proyecto de la escuela de hospitalidad y turismo que se realizó en la zona de Mashpi y en la zona de Pactoloma. Entonces nosotros en cierto semestre, en octavo semestre tenemos cierto número de personas, de estudiantes que pueden elegir al proyecto de vinculación como un proyecto para pasar sus horas prácticas y de esta manera nosotros compartir el conocimiento que han adquirido los estudiantes, con la supervisión de los estudiantes y, obviamente capacitar si es que ese el caso del proyecto; entrenar, brindar acompañamiento y muchas otras cosas más que nosotros hacemos como proyecto de vinculación, para así nosotros aportar en algo y desarrollar las actividades que están vinculadas a nuestra industria que es la hospitalidad y el turismo.

Interesante y ahora quisiéramos que nos cuentes algo de este Club de Turismo.

El Club de Turismo prácticamente es un espacio que hemos creado aquí en la universidad que es para toda la comunidad UDLA y también lo que queremos hacer es que se pueda expandir esta comunidad y que pueda ser para personas que incluso están fuera de la Universidad de las Américas. La idea principal es la de promover la actividad turística, a través de cursos de capacitación, a través de salidas de campo a sitios donde probablemente no muchas personas han estado dispuestos a conocer o tal vez no vayan a tener la oportunidad de conocer. De igual manera vinculándolo con los proyectos que nosotros tenemos acá con la vinculación con la colectividad en la que nosotros hacemos salidas de campo o hacia las comunidades y de esta manera nosotros también ayudamos a las comunidades a que se entrenen en cuanto al servicio, porque las personas que se inscriben en estas salidas de campo, por ejemplo, salen y por un costo muy bajo que nosotros cobramos, no es que nosotros ganamos utilidad ni nada, sino que lo que queremos es impulsar la actividad, llevamos a las comunidades y les mostramos a estas personas todos los atractivos que tiene. Entonces prácticamente el Club es un grupo de estudiantes junto con el docente que está a cargo que es mi persona, con el cual hacemos distintas actividades para promover la actividad turística y con eso ser también reconocidos a nivel nacional con todo lo que nosotros hacemos.

Para finalizar quisiéramos preguntarte algo interesante. Mediarte es un colectivo que tiene un logo, este logo es un diseño prehispánico tomado de la cultura Jama Coaque, que es una de las culturas ancestrales más emblemáticas que tenemos y, cuando pensamos en este logo nos vino a la mente la arcilla como un material noble, como un material súper importante que ha estado presente en la historia de la humanidad y seguirá estando presente. ¿Qué es pra tí la arcilla?

La arcilla para mi es historia. Nos habíamos conocido en el Museo Nacional cuando yo todavía era estudiante y prácticamente ese fue uno de mis sitios favoritos porque eso fue como yo, a pesar de ser estudiante de turismo, me informé de toda la historia que nosotros teníamos antes de la llegada de los incas incluso, y fue la forma en cómo nuestros antepasados pudieron expresar todo lo que se encontraba a su alrededor y cómo interpretaban a esa cosmovisión que ellos tenían. Entonces para mi la arcilla es prácticamente esta forma de expresar la historia, el conocimiento e interpretar tu propio entorno. Yo creo que la arcilla es muy importante, principalmente para los pueblos andinos para la generación de conocimiento y difusión de la historia.

Bueno, muchas gracias Víctor por apoyarnos con esta entrevista. 

 

 

Parafraseando a Ramiro Espín

 Foto: María Fernanda Revelo.

Amigas y amigos de Mediarte, en esta ocasión visitamos un espacio patrimonial muy importante de la ciudad de Quito, se trata del Museo Camilo Egas, institución creada por el Banco Central del Ecuador y que desde el año 2010 administrada por el Ministerio de Cultura y Patrimonio. En este espacio se muestra una parte de la vida y obra de uno de los artistas del siglo XX más influyentes del Ecuador: Camilo Egas Silva (1889-1962). Aquí tuvimos la oportunidad de entrevistar a Ramiro Espín, Licenciado en Turismo Histórico Cultural formado en la Universidad Central del Ecuador. Ha sido responsable de proyectos educativos en el Museo Nacional del Ecuador y actualmente se desempeña como mediador cultural de este interesante museo ubicado en el Centro Histórico en las calles Venezuela y Esmeraldas.

Quisiéramos agradecerte por permitirnos estar unos minutos en tu casa para poder hablar sobre arte, patrimonio y cultura y quisiéramos empezar desde tu formación en la academia como Licenciado en Turismo Histórico Cultural. Empezaste primero trabajando en el ámbito de la docencia, lo cual te permitió tener un acercamiento distinto con diferentes grupos de estudiantes y el poder trabajar con ellos ha sido toda una experiencia. Cuéntanos un poco acerca de esta etapa de tu vida profesional.

Bueno, primero muy buenas tardes con todos, esta es la casa de todos los que habitan en la comunidad, de todos a los que les gusta el arte, entonces bienvenidos, para mí es un gusto compartir un poquito contigo y con todos los amigos las experiencias que creo que son fundamentales ahora que hablamos mucho de educación patrimonial y que queremos incentivar este pequeño bichito en la comunidad, en los niños, en la población en general. Respecto a la información que tú comentabas, bueno, yo estudié primero en la Universidad Central del Ecuador una Licenciatura en Turismo Histórico Cultural, pero por azares de la vida mi primer trabajo fue como profesor de inglés a niños de pre-básica, lo que ahora es inicial 3 y todo lo que era pre-kinder, entonces fue muy enriquecedor para mi porque estos primeros años de docencia me ayudó mucho a ver la realidad de nuestros niños, una realidad en la cual ellos no estaban muy empapados, por decirlo de la cultura, de la historia ecuatoriana. Yo trabajé en una población que es muy cercana acá como es Calderón, entonces indudablemente esta época que fue casi una década de estar trabajando con los niños, especialmente en la escuela, me hicieron ver que cuando yo les contaba alguna historia porque yo quería inculcarles que vengan y conozcan el centro histórico porque la mayoría no conocía el centro histórico, les contaba una leyenda por ahí o algo y ellos se apasionaban y me decían: “¡Wow qué chévere teacher!”, “¿Y eso hay todavía?”, “¿Todavía hay esa iglesia que usted nos cuenta?”, “¿Todavía hay esa piedrita que usted nos cuenta?” y yo les decía: “Sí, de ley hay, vamos” y así fue como de a poquito empecé a involucrarme en esto y querer motivar e incentivar a que los niños descubran eso que tenemos todos los seres humanos, esa necesidad por descubrir cosas nuevas, porque para ellos eran cosas nuevas, entonces hay se fue relacionando esto y ahí creo que tiene mucho que ver la educación con todo lo que hacemos, con todo lo que hago ahora en el Museo Camilo Egas, que sin ninguna duda es eso, compartir un poquito el conocimiento que uno ha adquirido en la academia, a través de la experiencia y que forma parte fundamental de nuestro vivir.

Bueno, luego entras al Ministerio de Cultura y esto te permite ampliar mucho más ese horizonte de lo que aprendiste en el aula cuando te enseñaron historia del arte, historia ecuatoriana y luego cuando entras al Museo Nacional empiezas toda esta carrera en el ámbito museístico. ¿Cómo cambia tu perspectiva sobre el patrimonio cuando entras a trabajar en un espacio cultural como el otrora  Museo Nacional?

Es, por decirte, una experiencia tan enriquecedora porque puedes ver el patrimonio tan cerca. Al estar en contacto con el patrimonio, poder ver los detalles que a veces para las personas pasan desapercibido, te das cuenta de que todo lo que tú trataste de compartir, de compartir conocimiento, de compartir sentimientos con los niños, existe. Porque antes era de una forma académica, solamente en libros y ¡Ah qué bacán, qué chevere!, esto significa esto y quisieron demostrar con esto, pero el momento en que tú ya vas y comienzas a explorar y comienzas a ver que en realidad todo lo que tú inculcaste existe e inclusive es mucho mejor. Puedes trabajar en programas o puedes influenciar de una manera más significativa para que este conocimiento trascienda en ellos y valoren lo que ellos desconocen. Aparentemente a ellos no les gustaba o simplemente no conocían y por eso decían: “¡Ah qué chévere esas piecitas! ¡Ah qué chévere esas piecitas antiguas! ¡Los aborígenes, los indios, los indígenas! ¡Ah sí es que el solcito esto, el solcito lo otro, la luna!… Pero ya cuando ves que puedes explicarles, hasta un poquito científicamente y darles argumentos para que los niños crean realmente en lo que están viendo, es algo increíble y lo puedes hacer en el museo.

Realmente trabajar en un espacio como este sí, definitivamente para los que hemos estado involucrados con la cultura, con el patrimonio, como en nuestro caso en Mediarte, también los que estamos involucrados en este proyecto hemos estado vinculados muchos años con el patrimonio histórico, arqueológico y en mi caso he estado muy ligado al otrora Museo Nacional que por el momento se encuentra en proceso de reestructuración; pero haber estado en este espacio sí, definitivamente te amplía el horizonte y te hace entender los procesos históricos mucho más y tener ese privilegio no lo tiene cualquiera y luego pasas acá al Museo Camilo Egas, este museo que trata una temática bastante interesante también e importante de la historia y no muy difundida. El común mortal, digámoslo así, se identificaba con el Museo Nacional y con la parte arqueológica, pero cuando llegas al Museo Camilo Egas te enfrentas a la obra y la vida de un maestro del siglo XX muy poco conocido a nivel del común ciudadano. ¿Qué significó para ti este cambio?

Bueno, sinceramente, al principio ni siquiera fue un reto. A veces uno mira como pasar el Museo Nacional al Camilo Egas como, ¿y ahora qué hice de malo? y es por eso, por el desconocimiento que se tiene, sin embargo, cuando ya vas conociendo la obra diariamente te puedes fijar en detalles, vienen personas, investigadores que te hablan de Camilo Egas y cuando tienes la oportunidad de leer un poco más sobre Camilo Egas, te va abriendo más la visión de lo que fue Camilo Egas y tal vez no se lo conoce mucho aquí porque por azares del destino, la mayoría de la obra está en los Estados Unidos, sin embargo, el hacer descubrir a los niños o a las personas, lo que yo voy descubriendo de Egas, el compartir esas experiencias en las cuales las personas dicen, no, está retratando indígenas de tal comunidad y el uno discute, no, mírale los adornos corporales y ver que Camilo Egas transmitió toda esa sabiduría que tenían nuestras comunidades ancestrales en sus obras de arte, es impresionante; y ver que Camilo Egas no se encasilló solamente en un estilo, sino que de acuerdo a lo que él sentía, de acuerdo a sus emociones él utilizaba una tendencia artística. él no solamente se encasilló en el indigenismo, y de hecho se le considera el padre del indigenismo aquí en el Ecuador, sino que él siguió más allá. incursionó en el expresionismo, vemos que ha hecho algo surrealista, hizo algo de realismo social también y algo que es muy importante esto del abstracto que también Camilo Egas fue un maestro en cómo involucrar al espectador en sus obras; involucrarlo de manera que forme parte de las obras, eso es algo genial.

Eso es interesante, dentro de tu trabajo como mediador del museo, un poco hemos hablado ya en otros espacios sobre la mediación que justamente es una de las tantas herramientas que actualmente existe para aterrizar las colecciones de los museos en el público común, que al menos en nuestro medio, todavía hay un cierto temor de la población de acercarse a los museos porque dicen no, el museo es un lugar frío, el museo es además un lugar donde sólo van los académicos, donde sólo va la gente que sabe y yo para qué voy a ir donde me van a preguntar algo que no sé, y más bien la idea es como que, ya los museos hace 20 o 30 años en el mundo se han ido replanteando su forma de ser, su existencia misma y se han dado cuenta que los museos tienen una influencia super fuerte en el ámbito educativo, pero para llegar a eso, justamente ahí es donde viene esto de la mediación educativa, que tiene que ver con cómo tú presentas a Camilo Egas, cómo presentas su obra, su vida y otro de los aspectos en el que también has ido incursionando y has dado talleres al respecto, tiene que ver con la animación sociocultural, que es otra de las herramientas que nos permite acercar a las personas al patrimonio. ¿Nos puedes contar un poquito al respecto de esto?

En cuanto a la mediación, justamente estuvimos en unos talleres con unos compañeros la otra semana y decían que sí, la mediación es muy importante y fundamental ahora en los museos. Es romper esos ejes que habían antes, esos ejes temáticos de que la persona que trabajaba en el museo era el todólogo, el que lo sabía todo, el que transmitía la información y transmitía y transmitía y el otro era el que percibía la información a la conveniencia del guía, ahora no, pues se intenta involucrar al espectador de una manera diferente en la cual su punto de vista, su criterio, su opinión y su conocimiento empírico sea valorado en cada visita que ellos hacen aquí en el museo. Entonces hemos visto que acá en el Museo Camilo Egas se manejan muchos ejes como por ejemplo, el arte, cultura milenaria, el de simbolismo, muchos temas se pueden manejar acá, como un eje transversal. Bueno, ahora se está intentando hacer esto, no solamente que sea el arte porque cuando viene todo el mundo acá te dicen “estamos estudiando historia del arte y queremos saber sobre la historia del Ecuador”, pero también se pueden conocer muchas otras cosas como cambios sociales, el arte vinculado a los cambios sociales, entonces de esa manera las personas que no tienen que ver de una forma directamente con el arte, se les va involucrando en este apasionante mundo de los artistas, de por qué pintó esto, de por qué utilizó este color o por qué utilizó esta tendencia, entonces se va viendo que poco a poco se va formando cadenas y así es mucho más fácil poder entenderlo. Ahora, con esto de la animación sociocultural, gracias a la oportunidad que tuve de poder dictar unos talleres e involucrarme un poco más en esto, es algo que involucra comunidad y que no se lo puede hacer a la ligera. Es asumir el papel de protagonista, de las personas que conformamos el museo. Es asumir un papel activo, no asumir un papel pasivo como que aquí estoy en el museo y espero que la comunidad venga al museo y listo, sino que el museo tiene que convertirse en un eje dinamizador de la comunidad, el museo tiene que salir a ver cuáles son los problemas de la comunidad,  a ver qué está pasando con la comunidad, no como para resolverlos al cien por ciento, pero sí para poder participar y poder buscar soluciones y que vengan al Museo Camilo Egas que está abierto y hagan reuniones y podamos hacer una dinámica u otra cosa, cómo podemos resolver ese problema social a través del arte, del conocimiento, a través de la educación en el patrimonio. Así que es algo que todos los museos deberíamos hacer.

Foto: Ramiro Espín. 

Generalmente, para el común mortal ecuatoriano, nuestra historia la entendemos como la historia ancestral de nuestros pueblos milenarios, tenemos el proceso de conquista y colonización español y viene la época colonial y luego la independencia que pienso que son los tres momentos de la historia ecuatoriana que el ciudadano identifica más, sin embargo, como que luego de la independencia te pierdes un poco de la periodización de la historia. Luego de la independencia vendría la época republicana. ¿En cuál de estos períodos ubicaríamos a Camilo Egas?

En ninguno de los tres porque hablamos de una época muy diferente, hablamos del siglo XX. Hablamos del modernismo, hablamos de la época contemporánea, hablamos que Camilo Egas estudió en la Escuela de Bellas Artes que se reaperturó por Eloy Alfaro, en la cual vinieron grandes artistas de Europa enseñando las nuevas tendencias, especialmente la tendencia nacionalista, hablamos también que comenzaba también ya en el mundo moderno a hablarse de un cubismo, entonces Camilo egas incursiona en todo esto, a representar a los indígenas no con los nuevos cánones de representación que exigía la academia. Entonces, como te decía hablamos de la época nacionalista, arielista que se comienza a dar no solamente como un fenómeno artístico-plástico, sino también literario, entonces es por eso que Camilo Egas comienza a incursionar en esto como era el indigenismo, luego el expresionismo, el surrealismo y un poquito de arte abastracto que son tendencias que hablan de un arte contemporáneo, un arte moderno. Indudablemente Camilo Egas pertenece a la nueva generación de artistas contemporáneos del Ecuador.

Algo que quizá para el común ciudadano es complejo y difícil de asimilar es el arte contemporáneo. Cuando tú le pides o le invitas a un ciudadano a venir a un museo o aun a galería de arte para ver arte contemporáneo, muchas veces hay como resistencia, ¿verdad? Ese temor de acercarte a algo extraño, algo que a lo mejor para ti no tiene esa misma ligación como de ir a una iglesia donde estás más familiarizado con el entorno iglesia y las obras de arte que vas a encontrar allí o la Escuela Quiteña que es un discurso que se ha manejado mucho, pero en cambio es poco más difícil de digerir para el común ciudadano. ¿Cómo le explicas esto mejor a la gente?

El arte contemporáneo es, como tú decías, algo extraño, en donde el artista trata de plasmar sus ideas no utilizando lo establecido, es como romper con las reglas que había antes. Es jugar con la imaginación del artista primero, y a través de esto jugar con la imaginación del visitante y es aquí donde nosotros podemos aplicar la mediación cultural, la mediación de un museo, ya que para el entorno nuestro es a veces un poco difícil observar, como tú dices, algo muy diferente a representaciones religiosas o representaciones costumbristas y ver algo nuevo, algo que para ellos es muy extraño. Utilizamos mucho estas técnicas de mediación para que las personas no vean como algo tan lejano, sino que al contrario tiene mucho que ver con su realidad y cómo expresar los sentimientos, que ellos están sintiendo en ese momento.

Sí, dentro de esta línea justamente Camilo Egas explora diferentes momentos del arte universal que es quizá una de las características más importantes del artista. Haber empezado en el indigenismo, justamente la primera vez en que el indígena es tomado en cuenta para el arte, lo cual en su tiempo, seguro que causó mucho revuelo porque antes era imposible ver al indígena en el arte como protagonista y luego también fue explorando estas otras facetas en Europa que con toda seguridad esto le da un abanico de posibilidades para el tema del abstracto, de tratar de bajar todo lo que él seguramente pensaba a figuras mucho más elementales a lo mejor, que hacer la figura que tú puedas identificar, sino que eso te invite a ver la obra de otra manera, igual incursionó en temas como el dadaísmo que va mucho más al tema también de lo surreal, de lo imaginario, de la mente, de los sueños, qué se yo, los artistas de principios del siglo XX exploraron muchos de estos ámbitos y Camilo Egas creo que condensa todas estas posibilidades. 

Bueno, ya que nos hablaste de Camilo Egas y su importancia, a veces pensamos que la historia ecuatoriana es la historia solo del Ecuador y creemos que el Ecuador es como una isla en medio de un océano, porque así nos han enseñado. Resulta que ahora te das cuenta al releer la historia entiendes que Ecuador no está aislado, sino que somos parte de un todo y obviamente los diferentes procesos históricos, sociales se han dado de la mano de otros procesos. La independencia de Ecuador es el resultado de un proceso continental, tiene que ver Europa. etc. ¿Cuál crees tú que sería, en poquísmias palabras, la relevancia de Camilo Egas a nivel del arte latinoamericano? 

Muy difícil en pocas palabras, ¡qué te podría decir!, es esta versatilidad del artista Camilo Egas, es este conocimiento tanto de lo académico, como el conocimiento de lo ancestral, es esta mezcla que el tuvo de lo empírico y también de lo que él pudo adquirir a nivel mundial yéndose a varias becas, especialmente en Europa cuando en París era el auge del arte moderno  y luego ver transformado todo este eje que era Europa, por todos los problemas sociales y las guerras que pasó e irse Camilo Egas a los Estados Unidos y poder compartir en Nueva York con todos los artistas que fueron expulsados de Europa, no solamente europeos, sino también mexicanos, latinoamericanos y creo que eso le dio a Camilo Egas una visión muy diferente del mundo y lo quiso aplicar aquí en el Ecuador. Lamentablemente por las circunstancias no tuvo mucho éxito acá, pero sin embargo ves que él sí trascendió porque si él no hubiera trascendido, ahorita no estuviéramos en un museo de Camilo Egas. Si es que él no hubiera trascendido, ahora no tuviéramos las bellas obras que pueden apreciar aquí en el museo. De hecho aprovecho para invitarles, estamos abiertos de martes a viernes de 08h30 a 17h00 y sábados y feriados de 10h00 a 16h00. Para mí Camilo Egas es un ícono, ya que es un artista que representa la diversidad y la cultura latinoamericana, la diversidad de la cultura americana que como tú dijiste, no está compuesta solamente por nuestra realidad, sino por todas las realidades que estaban alrededor del mundo y que influyeron para que este artista pueda plasmar todas su ideas.

Camilo Egas dando clases en la New School for Social Research de Nueva York.  Foto: Museo Camilo Egas del Ministerio de Cultura y Patrimonio. 

Quisiéramos hacerte una última pregunta. En Mediarte nuestro logo está inspirado en una cultura prehispánica llamada Jama Coaque, que es una de las culturas abstractas y a la vez más contemporáneas porque tu ves sus diseños y los identificas muy bien con la contemporaneidad y obviamente ese diseño lo hemos sacado de un sello de Jama Coaque y cuando empezamos a darnos cuenta de dónde proviene la idea del sello y del gráfico, aterrizamos en la arcilla y descubrimos que la arcilla es este material noble que ha estado en la historia de la humanidad desde siempre y seguirá estando por siempre. ¿Qué es para ti la arcilla?

Tal vez te podría hacer una comparación con una de las teorías que dicen los historiadores de que Camilo Egas utilizaba la arcilla para mezclar en sus óleos con la idea de obtener el color característico del indígena de piel y también porque él al tener contacto con el primer arqueólogo ecuatoriano Jacinto Jijón y Caamaño, tal vez tuvo esta oportunidad de manejar objetos prehispánicos, entonces él vio que éstos perduraban por mucho tiempo y entonces he aquí la idea de la arcilla que representa eso, pasado, pero que lo puedes palpar, un pasado que está ahí, un pasado que ha perdurado por miles de años y que gracias a ese objeto que está allí de arcilla, ahora nosotros lo podemos entender y retroalimentarnos,

Bueno, como ya te nos adelantaste a invitar al público, queremos agradecerte por apoyar este proyecto llamado Mediarte. 

Gracias a ustedes y muchos éxitos.

Parafraseando a Ricardo López

Foto: María Fernanda Revelo.

Amigas y amigos de Mediarte, les presentamos una interesante y amena entrevista con Ricardo López Rodríguez. Con muchos años de experiencia trabajando en museos y centros culturales tales como el Centro Cultural Metropolitano y el Museo Numismático, en esta ocasión comparte con nosotros algunas experiencias a lo largo de su carrera, así como ideas en torno a la mediación educativa y la labor de los museos con los públicos. También ha incursionado en el teatro histórico con el colectivo Ecuador entre luces y sombras.  Actualmente se desempeña como mediador en el Museo de la Ciudad con nuevos retos por cumplir.

“Un patrimonio puede ser histórico, pero por qué no puede ser familiar también, la historia de mi padre, de mi abuelo, de mi tatarabuelo, es un abanico como siempre lo digo, de algo que puede ser material e inmaterial. Esto de la memoria histórica…”

Ricardo López

¿Cómo definirías tú al espacio llamado museo?

Es una definición bastante grande porque prácticamente este es un espacio donde uno descubre y redescubre. Si bien es cierto la historia está en libros, pero la historia vivencial está dentro de los museos.

¿Cuál crees que es el rol de los museos en la educación? Si bien los museos tienen un rol en la educación no formal, hay quienes se cuestionan el rol de los museos. ¿Cuál crees que es ese rol?

Creo que son constructores de identidad, son prácticamente templo, los considero así, donde uno viene a recordar y a resignificar desde lo cotidiano hasta lo histórico realmente.

Ahora hay un concepto nuevo que se está manejando a nivel de museos, bueno, nuevo entre comillas y que se refiere a la mediación y al mediador. ¿Cuál es la diferencia entre un guía y un mediador?

Más que una diferencia, yo diría que la mediación es una herramienta que utiliza en este caso el guía, pero claro, el guía de estos tiempos porque si nos vamos hace unos 5, 10, 15 años atrás, el guía era simplemente el que se paraba y recitaba información, medio similar a una grabadora cuando le pones play y sigue con una letanía de información. Más bien la mediación nos cambia en el aspecto de que las personas mismo son las que se encargan de descubrir espacios, lo único que nosotros tenemos que ser es el canal entre el objeto y el visitante. Es una conexión mágica porque a través de emociones uno se puede llegar a la gente, a través de debates, de juegos o a través simplemente de lo que están observando. Nosotros como mediadores no es que imponemos una verdad, al contrario, es la gente la que prácticamente va construyendo con nosotros y saca sus propias conclusiones.

Esto nos parece interesante, porque te cambia la perspectiva de lo que se entiende por el museo como este lugar medio frío y al que muchas veces la gente le teme y te replantea el asunto de convertir al museo en un espacio mucho más amigable y eso nos parece importante. Ahora quisiéramos saber, desde que tú te iniciaste en esto hace ya bastantes años atrás y empezaste el trabajo profesional en educación en museos, ¿cuál crees que ha sido el cambio de los museos nacionales desde aquel entonces hasta ahora? ¿Cómo los ves ahora y cómo los veías antes?

Bueno, realmente si ha evolucionado de cuando yo inicié en el Centro Cultural Metropolitano y en el Museo Mena Caamaño. Al incio no había mediación como tal, mas bien la idea de conseguir un guión y aprendértelo de memoria y eso si es que te daban el guión porque muchas veces nos tocaba consultar. Yo podría atreverme a decir que en esta época prácticamente no había un área de educación, más bien era algo entre el museólogo y el guía. A lo bueno que entendió el guía de lo que está en la museología. Esto se mantuvo así por pocos años diría yo, porque ya con estas nuevas tendencias y sobre todo cuando se empieza a entender que la esencia de los museos es el público cambió. Yo tuve una experiencia en el mismo museo de cera cuando se hizo la sala senso perceptiva se estaba empezando a abrir a otro tipo de públicos, no al general o a la escuela, colegio o adulto, sino que ya se empezaba a atender a otros sectores y la forma cómo vamos a llegar a ellos es como que te abre un poquito la mente porque las personas ciegas no ven, pero pueden sentir y experimentar otro tipo de sensaciones como el olfato y eso te abre un abanico de lo que va cambiando en el futuro. Hay otras vivencias también, aparece la mediación y aparecen también otras formas interesantes y eventos como por ejemplo la noche de los museos donde se invitó a un grupo de jóvenes para que pasen, duerman prácticamente en un museo, pero también para que redescubran otras formas con juegos, yincanas, con juegos de pistas, hasta con fantasmas. Entonces esa una parte también muy importante donde se conecta al público; fechas históricas, por ejemplo lo que fue la masacre del 2 de agosto de 1910 con Rojo Estigma o el Día de los Difundos que muchas veces considera a los muertos como muertos están déjenlos en paz, pero resulta que hay un mundo atrás de ellos que es para los vivos. Ni hablar del teatro, el teatro es una forma mágica en la que uno transporta a las personas de una época a otra. Entonces en eso se ha trabajado muchísimo no solamente en los espacios que he estado yo, sino a nivel de espacios en donde se ha hecho esto de alguna manera.

Sí, justo, una de las áreas en las que te has desempeñado es la del teatro didáctico, teatro histórico. Has sido parte de algunos grupos, entre ellos “Ecuador entre luces y sombras”, con el cual han logrado hacer un trabajo bastante interesante que va en la línea de lo educativo. ¿De qué manera crees tú que el trabajo en el teatro ha cambiado tu perspectiva de la historia? 

¡Vaya que sí! Es algo que, com uno dice, es estar en los zapatos de otra persona. Cuando empecé en esto del teatro sí se me complicaba ponerme en la época, en el aspecto de tal vez ponerme en el lugar de cómo pensaban, qué sentían y cómo se desarrollaban. Realmente el teatro sí te ayuda bastante porque prácticamente es otra persona la que está ahí, la que uno encarna y de pronto son sentimientos o situaciones impávidas porque algo pasó con el personaje y no lo pudo hacer y cuando tú lo haces de pronto te pasa lo mismo, es como que quieres acabar la historia que no terminó y te quedas así con ¿qué va a venir después?

Ahora que te estás desempeñando en el Museo de la Ciudad, cuéntanos ¿qué nuevos retos y desafíos ha implicado desarrollarte en este espacio? Este museo es un referente para la ciudad, y pienso que quienes tienen esa suerte o esa posibilidad de trabajar con el patrimonio, como en nuestro caso y el tuyo…. ¿qué ha implicado este nuevo cambio en tu vida profesional?

Realmente estoy apenas cuatro meses, pero sí realmente este espacio es mágico, es bien organizado. Prácticamente aquí cada mediador tiene sus actividades como mediar, pero también va más allá de poder trabajar con la gente, trabajar con gentes como la tercera edad, de hacer talleres, de hacer teatro, hacer títeres. También son talleres vivenciales, bueno este fue un hospital donde se hace un taller de plantas medicinales, recordar la memoria de las aguas aromáticas, en la vivencia de la gente o de pronto también explorar otras cosas. Bueno, realmente nosotros estamos de paso, hoy estamos aquí, mañana podemos estar allá, en El Carmen o en otro centro cultural. Cada museo tiene lo suyo, tiene ese algo que lo diferencia y eso yo considero que es bastante positivo para nosotros los mediadores porque te ayuda a crecer pero de pronto cuando ya hay retos, por ejemplo cuando vas al Museo Interactivo de Ciencias, te pones a pensar y te replanteo completamente lo quesabas y te abre más el abanico para seguir creciendo.

Bueno y para ir cerrando esta entrevista que nos ha parecido súper enriquecedora y te agradecemos la apertura y por apoyar estas iniciativas como las de Mediarte, quisiéramos que les cuentes a nuestras amigas y amigos ¿qué es para ti el patrimonio cultural, la memoria histórica?

Bueno, como dice la palabra, patrimonio es algo que te pertenece es algo que se considera como un legado que va de generación en generación. Un patrimonio puede ser histórico, pero por qué no puede ser familiar también, la historia de mi padre, de mi abuelo, de mi tatarabuelo, es un abanico como siempre lo digo, de algo que puede ser material e inmaterial. Esto de la memoria histórica, por ejemplo, de pronto estoy metiendo algo que no tiene que ver con esta entrevista, pero la memoria histórica, por ejemplo, de las ventas ambulantes que se han visto en Quito a lo largo de la historia. en un inicio no se habrán visto bien, pero ahora estamos tratando de recuperar. Un tema de esto es una muestra que tenemos aquí sobre las cajoneras entonces cada uno tiene su patrimonio y el patrimonio te pertenece desde el momento en que pisas un suelo, naces en un lugar, naces en una ciudad.  En este caso nosotros somos benditos porque estamos en la mitad del mundo, en Quito, entonces empezando por dónde es, esa esencia de la luz. Quito nos lleva a la luz y aquí estamos en la ciudad de la luz.

Bueno, un elemento que para nosotros es bastante simbólico como colectivo Mediarte es la arcilla, por algo hemos tomado un símbolo que nos ha identificado mucho; es un sello de la cultura Jama Coaque. Ver esto es transportarnos a miles de años y a tratar de ver a la arcilla como un material noble y que ha estado en la historia de la humanidad desde siempre. Cuéntanos ¿qué es para ti la arcilla?

La arcilla, aparte de ser un material muy moldeable, creo que es todo lo que fue el incio de la creación de la Madre Tierra. A mi la parte que más me conmueve de nuestros ancestros es la forma de ver la vida y la muerte. De pronto ese estado de saber qué hay más allá, es increíble. La parte que a mi más causa emoción es la forma en cómo se enterraba a nuestros antepasados, Decían de la tierra somos y a la tierra volvemos y qué mejor que una vasija de barro.  Es algo bastante fuerte de hablar. Es algo que está con uno.

Por favor quisiéramos que invites a nuestras amigas y amigos a conocer este espacio, a aprender más de nuestra historia.

Bueno, la invitación siempre está abierta y como se dice, no se ama lo que no se conoce, en este caso los espacios del Museo de la Ciudad están abiertos de martes a domingo de 9am a 4h30 que entra el último grupo. Es un espacio donde se va a conocer sobre lo que hablábamos hace un momento, la memoria histórica, la historia de la ciudad y de sus habitantes. Este fue un hospital, pero no para curar el cuerpo, sino también el alma, así que tenemos algunas cosas muy interesantes .

 

 

Parafraseando a Felipe Cardoso

Cuenca (Ecuador).- Amigas y amigos de Mediarte, a continuación les presentamos a nuestro amigo Felipe Cardoso Vélez, investigador de la Fundación Municipal de Turismo para Cuenca (Ecuador).  Es Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad del Azuay, además de haber realizado estudios en Administración Turística en el Instituto Tecnológico American College de su ciudad natal y un diplomado en Comunicación Turística de la Universidad de La Habana, Cuba.

Fotos cortesía de Felipe Cardoso.

¿Cómo ves la situación actual del turismo en Cuenca?

Bueno, el año 2016 fue bastante complejo, fue un año de crisis a nivel generalizado, pero pienso que esta crisis se sintió especialmente en la ciudad de Cuenca porque aparte del terremoto, del zika, en Cuenca tuvimos fuertes problemas estructurales porque el aeropuerto estuvo cerrado por mucho tiempo, hubo muchos problemas con los vuelos; también el gravísimo problema del tranvía que hasta hora no se termina de resolver del todo y ha causado una serie de retrasos, una serie de molestias, no solo a los locales sino también a los turistas. Hemos tenido que sortear todas estas dificultades y después de la crisis hay muchísimos retos que tenemos como cuencanos para poder reactivar nuevamente la actividad turística en este año y en los que vienen. Estamos positivos, sin embargo, pensamos que Cuenca no va a perder  fácilmente el posicionamiento que ha alcanzado como Patrimonio de la Humanidad y con todas las nominaciones que además ha obtenido, entre ellas el tejido del sombrero de paja toquilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la declaración del Kapakñan como Patrimonio Cultural de la Humanidad, el macizo del Cajas como Reserva de la Biosfera. Pienso que estos son títulos que han puesta a Cuenca en un sitial muy importante a nivel internacional y pues, pese a la crisis mundial en la que vivimos, eso nos mantiene y ahora tenemos un reto para poder potenciar estos valores.

Tomando en cuenta las trabajos de intervención en la ciudad a causa de la construcción del tranvía… ¿Cómo ves tú la situación actual del patrimonio cultural de la ciudad?  ¿Cómo crees que se ha manejado el tema de conservación de ese patrimonio con relación al tranvía?

Bueno, hay aspectos positivos y hay aspectos negativos lamentablemente. Entre los aspectos positivos tenemos que ha habido muy buenos trabajos de intervención en edificios patrimoniales. Hay muchos lugares que se han restaurado siguiendo criterios técnicos en línea con los criterios de la UNESCO. Hay edificios patrimoniales que están fantásticos, abiertos al público. En algunos de ellos funcionan oficinas públicas, otros son edificios privados, pero la verdad es que sí, se ha trabajado muy bien en muchísimos casos en cuanto a restauración.  Hay también aspectos negativos sin embargo, como por ejemplo, no hay mucho criterio de parte de las autoridades al momento de trabajar en espacios públicos, como por ejemplo con ferias o con festivales. A veces la iluminación no es adecuada, la distribución de las carpas no es adecuada, las mismas carpas no son adecuadas. Le restan un valor estético a estos espacios. Pienso que eso es algo con lo que se debe tener mucho cuidado. También con la iluminación. Yo sé que es temporal, pero la iluminación que se ha hecho en el centro histórico por Navidad y año nuevo, a mi criterio deja mucho que desear y al criterio también de algunos expertos, pienso que no está siguiendo lineamientos técnicos. en primer lugar por la parte estética, en segundo lugar por la parte medioambiental incluso, porque en la zona del barranco por ejemplo, se ha puesto una iluminación espectacular, no espectacular en el sentido estético, sino por la grandiosidad de la iluminación, pero no se consideran aspectos como la irrupción en los ciclos biológicos de las aves que viven allí. Muchísimas han migrado. Ya casi no se encuentran especies de aves en el barranco por este problema de la iluminación. Entonces, lamentablemente esos son los aspectos negativos. Pero si hacemos un balance vuelvo a lo mismo, es un reto que tenemos como turismo para revalorizar estos estos espacios, superar errores que tal vez se hayan dado en años pasados y más bien trabajar en positivo. En la fundación nos estamos planteando hacer un trabajo de rescate de barrios tradicionales. Esto va a ser un trabajo en conjunto con otras entidades municipales como la Fundación El Barranco e incluso con el apoyo, todavía no hemos concretado nada, pero se piensa tener conversaciones con la oficina de la ONU aquí en la ciudad de Cuenca que llevan a cabo parte de lo que es el proyecto de Hábitat para la recuperación de barrios periféricos de la ciudad. Entonces se piensa desarrollar un trabajo en conjunto. Nosotros como turismo pensamos aportar poniendo en valor espacios y atractivos que están en estos barrios tradicionales para empezarlos a promocionar, pero siempre con una socialización, porque creemos que lo más importante es la gente, entonces todo va a partir del artesano, del artista que está en los barrios, del pequeño comerciante, de la gente mismo que está en los barrios, respetando muchísimo eso. Estamos muy entusiasmados, pensamos que es un proyecto que tomará muchos años tal vez, pero creemos que dará frutos muy positivos.

Muy buenas noticias y al respecto nos podrías decir ¿Cómo ves tú el empoderamiento de los propios cuencanos con respecto a su patrimonio?

Pues pienso que los jóvenes especialmente es muy grato ver como están comenzando a empoderarse de estos espacios. Es muy grato ver cómo han surgido numerosos grupos o colectivos culturales independientes, principalmente formados por jóvenes. Hay gente que trabaja en teatro, hay gente que trabaja en música, hay artistas plásticos y ellos empiezan ya a apoderarse de estos espacios. Empiezan a usar plazas, empiezan a usar parques para presentar sus obras, para compartir con el público su experiencia artística, para mostrar sus trabajos plásticos. Pienso que es positivo, pero tiene que ser apoyado. Tiene que haber más apoyo de parte de las autoridades, definitivamente de parte de la dirección de cultura y nosotros como turismo también aportar con un granito de arena a esto que creo yo que es bastante interesante y puede ser una de las cosas que le den personalidad a la ciudad de Cuenca.

Tú has desarrollado algunas rutas para redescubrir Cuenca desde otras miradas, algo similar a lo que nosotros como colectivo Mediarte estamos proponiendo en Quito. ¿Podrías comentarnos sobre ellas y cuál es su objetivo?

Bueno, el principal objetivo es la diversificación de la oferta turística en Cuenca para la consecuente prolongación de la estadía de los turistas en la ciudad. Esto surge a raíz de la inquietud generalizada de operadores de viajes, agencias de viajes del país al aseverar que en Cuenca el turismo está un poco detenido, que siempre son los mismos atractivos, siempre son las mismas visitas a Gualaceo, Chordeleg, Ingapirca, Cajas, pero que se necesitan cosas nuevas, frescas. Sobre todo de tipo vivencial. Entonces a raíz de eso la Fundación Municipal de Turismo para Cuenca con los lineamientos del Plan Estratégico de Turismo que se elaboró hasta el 2021, decidió implementar este programa. Entonces la idea es buscar opciones para el disfrute del turismo en forma vivencial. Ya no el turismo convencional de siempre, sino ofrecer experiencias al turista, una experiencia directa con la cultura de la gente, la artesanía de la gente, una experiencia directa con la naturaleza. Hemos trabajado en cinco rutas el año pasado, la primera fue la Ruta Francesa que puso en valor la historia de Francia en Cuenca y la relación que por mucho tiempo ha tenido Cuenca con Francia en lo social, en lo arquitectónico. Luego se elaboró la Ruta Artesanal con la intención de hacer al turista partícipe de los procesos y la vida del artesano. No solo el trabajo, sino también su entorno, cómo vive el artesano, qué es lo que siente, qué es lo que piensa. Entonces para ello se diseñó una ruta con talleres y en casas de artesanos que están dispuestos a ofrecer eso al turista. Luego se hizo la Ruta de los Museos. Este es un circuito que parte del Museo de Arte Moderno en San Sebastián y termina en el Museo de Pumapungo en la Calle Larga y Huayna Cápac. Es un circuito que se lo puede hacer a pie tranquilamente en un día y que además de ofrecer la visita de los museos ,de estos espacios culturales, ofrece la posibilidad de que el turista disfrute del camino, del entorno, del paisaje del barranco principalmente que es el espacio físico que está dominando esta ruta, el barranco del Tomebamba. Luego trabajamos con la Ruta de San Joaquín y el Corredor del río Yanuncay, también una ruta de tipo vivencial en donde se puede visitar una fábrica de chocolate, se puede visitar una granja integral orgánica, un taller de cestería y en el corredor del Yanuncay tener una experiencia directa con los campesinos, con los pequeños productores agrícolas, ecológicos, con artesanos que elaboran artesanía en duda e incluso madera y también disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor. Se pueden visitar termas que están en la comunidad de Soldados. Se pueden contactar con guías nativos para realizar excursiones para conocer el nacimiento del río Yanuncay o visitar bosques montanos. Es una ruta con mucha diversidad tanto cultural como natural. Luego de la ruta de San Joaquín se trabajó en la Ruta de los Molinos y el pan en la cual se pone en valor los antiguos molinos no solo de pan, sino también de chocolate. Se visita la Industrial Fátima en donde se elabora un delicioso chocolate en forma artesanal. También se visitan las panaderías tradicionales de Cuenca y es muy interesante porque el pan cuencano tiene características diferentes a las del pan del resto del país. Entonces se pueden probar las recetas tradicionales del pan cuencano. Se puede ver cómo se elabora el pan en horno de leña con métodos muy antiguos. Todavía se utiliza la leña para encender los hornos, todavía se utilizan las escobas de hierbas para barrer la ceniza y cosas por el estilo, entonces también es una ruta bastante interesante. Y bueno ahora estamos ya trabajando en nuevas rutas también con el componente vivencial.

¿Cómo hace la gente que esté interesada en hacer alguna de estas rutas?

Bueno, la idea es promocionar entre agencias de viaje y operadores de turismo para que ellos empiecen a incluir en sus paquetes esta oferta de nuevas rutas en la ciudad de Cuenca, pero también se promociona constantemente a través de las redes sociales de la Fundación de Turismo y en la página web www.cuenca.com.ec. Allí también se pueden encontrar estas rutas, se pueden descargar los folletos digitales. Todos tienen mapas, explicaciones detalladas de cada lugar con la dirección, los teléfonos y aquí en la ciudad se distribuyen también al público a través de las oficinas de información turística. Se ha hecho una promoción en dos direcciones: por un lado a los locales, a la gente que conozca más acerca de su propio destino y también a los turistas a través de todos estos mecanismos.

Excelente, así que muchos éxitos en este trabajo. Cuenca siempre ha sido un referente para el país en muchos aspectos, en algunos incluso más que la propia capital y eso es muy positivos. Esperamos que la capital también retome iniciativas que han quedado paralizadas o incluso por qué no tomar iniciativas que las está haciendo Cuenca y de ese modo aportar a que todas las ciudades ecuatorianas recuperen su patrimonio. Así que muchas gracias por la entrevista. 

Muchas gracias, una invitación final a que todos vengan a visitarnos. Cuenca es una ciudad que hay que descubrirla. Nosotros siempre decimos que Cuenca puertas adentro tiene muchísimos tesoros que la gente a veces ni siquiera sospecha. Entonces con estas rutas estamos empezando a poner en valor y a descubrir para el público estos tesoros, a veces son casas que tienen jardines internos fantásticos o talleres artesanales que parecen detenidos en el tiempo, cosas así que siempre son una sorpresa grata para el turista. Así que vengan a la ciudad y aquí en los centros de información turística se les entregará toda la información, por lo tanto sean bienvenidos. MT