Habitat III

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Habitat es un encuentro internacional organizado por las Naciones Unidas, en el que los estados miembros se congregan para debatir, acercar posturas, plantear y acordar propuestas en torno a la ciudad y el rol de los ciudadanos, a los espacios urbanos y la sostenibilidad y habitabilidad de estos.                                                                                                                                   Anteriores a Quito, fueron sede Vancouver (Canadá) en 1976, donde se crea la Fundación de las Naciones Unidas para el Hábitat y los Asentamientos Humanos (FNUHAH), el primer órgano oficial de la ONU dedicado al urbanismo. En aquel encuentro, se reconoce ya plenamente el desafío que supone la urbanización (anteriormente dos tercios de la población mundial era rural). Con escaso apoyo financiero y económico, se acordaron medidas para la prevención y mejora de problemas originados por el crecimiento urbano masivo, en particular en los países en vías de desarrollo.

Estambul (Turquía) fue sede en 1996, revisándose los anteriores compromisos y fijándose los del próximo milenio. El documento político resultante se denominó “Agenda Habitat” conteniendo más de 100 compromisos y 600 recomendaciones. A raíz de este encuentro y de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas en el año 2000, el programa logró una gran revitalización, elevando su condición en 2002 a un programa propio dentro del sistema de la ONU, llamado ONU-Habitat. A través de esta estructura, pasa a ser una prioridad directa para la ONU en su estrategia para la reducción de la pobreza y la promoción del desarrollo sostenible.

Quito fue la sede de la tercera edición que se celebró durante los días 17 al 20 de octubre de 2016. En esta ocasión, los temas giraron en líneas generales torno a la discusión de nuevas políticas para el desarrollo urbanístico sostenible y habitable y su consecuente contribución a la erradicación de la pobreza, las cuales quedaron plasmadas en la elaboración de una Nueva Agenda Urbana continuadora de la redactada en Estambul.

¿De qué se habló?

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Una de las soluciones que se planteaban para conseguir el modelo de ciudad al que apuntaba la Nueva Agenda Urbana, fue la consideración la cultura y el patrimonio cultural como ejes de desarrollo urbano, social y económico.                                                                                   Pudimos asistir a un buen número de conferencias y eventos en los que observamos, conocimos y aprendimos distintas realidades internacionales. Aunque es difícil resumir todo lo vivido y adquirido aquellos días, podemos decir que en el conjunto de conferencias que asistimos, se hizo especial énfasis las siguientes cuestiones:

  • Patrimonio: Personalidades como Francesco Bandarin (Asistente del Director General Cultural de la UNESCO), reafirmaron que es, indiscutiblemente, dinámico. En nuestras sociedades contemporáneas tan favorables a la interculturalidad, a los movimientos migratorios, y flujos turísticos constantes, hay una proliferación en la creación de nuevos procesos socio-culturales, nunca antes vista. En este sentido, el patrimonio material e inmaterial, se ve afectado por este vertiginoso mundo de cambios. Lo conservado debe seguir conservándose, pero la ciudad no puede quedarse fija, debemos de estar muy atentos a los nuevos productos de la interculturalidad, porque constituyen un activo de la ciudad y de los ciudadanos que también es deber conservar.
  • Cultura: Otro de los aspectos en que se coincidió fue en situar a la cultura como activadora del espacio público, de las relaciones entre ciudadanos y como pilar del desarrollo sostenible. Algunos como Jordi Pascual (Agenda 21 for Culture) fueron críticos con las políticas culturales actuales, las cuales, en su opinión, no están aún orientadas a la persona. Roland Ries (Alcalde de Estrasburgo, Francia) añadió que la cultura es un soporte o medio de cohesión de la diversidad, que fue precisamente otro de los conceptos más repetidos. Para Roland, como para otras personalidades, la diversidad no debe ser vista como una amenaza a la identidad personal sino como una posibilidad de ampliación de la identidad. En este sentido hay que apuntar que Estrasburgo es una ciudad muy diversa y con una amplia tradición de debate y consenso.
  • Sostenibilidad: Fue una de las palabras más repetidas en Habitat III y para nada en vano, puesto que el ritmo actual de las ciudades es completamente asfixiante y en muchos casos contrario a lo que se considera sostenible. Así pues, se subrayó la imperiosa necesidad de apostar por modelos de energía renovables, crear áreas verdes, espacios públicos (que además, como señaló Patricia O´Donell de US ICOMOS, pueden ser importantes generadores de inversiones), de establecer lugares de encuentro, por y para los ciudadanos, donde estos no solo se vuelvan partícipes, si no también actores decisivos en el destino de sus ciudades.
  • Desarrollo Urbano: Algo muy interesante, que recordó Ada Colau (alcaldesa de Barcelona) y que también es objetivo prioritario de la nueva agenda, es el hecho de considerar el desarrollo urbano como un medio para la erradicación de la pobreza. Si se piensa y se construye la ciudad para el ciudadano, se está haciendo un gran favor para combatir la desigualdad entre los mismos.

Proyectos a seguir

Entre la multitud de interesantes proyectos que se presentaron, nos sorprendieron dos proyectos culturales comunitarios:

Caño Martín PeñacanoProyecto ganador del premio Mundial de Hábitat 2016. Ubicado en la ciudad de San Juan (Puerto Rico), constituye un ejemplo de lucha colectiva, reivindicación social, y desarrollo urbano sostenible. Es una iniciativa comunitaria que aúna en torno a 26.000 ciudadanos que viven alrededor del Caño, coordinados en 8 comunidades (G-8) cuyos objetivos son la rehabilitación del cuerpo de agua Caño Martín Peña (que discurre por el corazón de la ciudad pero se encuentra muy deteriorado, dificultando notablemente las condiciones de vida de los habitantes de la zona), la reordenación y calificación del territorio que habitan (lo han conseguido conformando lo que llaman el “Fideicomiso de la Tierra”) pasando a ser propietarios de sus terrenos y por tanto aumentando su patrimonio, siendo la comunidad, la principal gestora de las compras, ventas y alquileres de sus propiedades. De la mano de esta planificación urbanística lograron establecer toda una red de empresas, centros de estudio y  proveedores de servicios, con personal de la comunidad y que operan en la comunidad, estableciendo relaciones de igual a igual, con diversas universidades y el sector público-privado  de la ciudad.

Creo Antofagasta:

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Esta iniciativa chilena tuvo también un gran éxito en su presentación en Hábitat III y un impacto inspirador en los asistentes. Creo Antofagasta es un plan maestro con una organización público-privada, que propone el diseño de un programa de crecimiento urbano sostenible para la ciudad. Articulado a través de una serie de iniciativas y proyectos, en Hábitat nos hablaron de la primera parte de este plan. Esta, consiste en el rediseño del espacio público a través de la pintura. Se trataba de llenar de color varias avenidas de la ciudad que estaban en deterioro. Lo consiguieron combinando la experiencia de un grupo profesional de artistas (los españoles, Boa Mistura) y la comunidad. Mediante un consenso previo con los vecinos, Boa Mistura y Creo les propusieron algunos bocetos para el diseño inspirados en sus costumbres y motivos identitarios (tejidos, máscaras, minerales de la zona), y finalmente, una vez los vecinos hubieron elegido como querían ver sus casas, y mediante una capacitación previa, crearon un equipo mixto de trabajo que concluyó en una exitosa pintada participativa.

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